sábado, 18 de septiembre de 2010

This is the end

Este blog nació el 1 de mayo de 2007, hace tres años y cacho. Me resulta casi increíble ver quién era yo entonces... cuánto puede cambiar una persona en tan poco tiempo. No sé si he cambiado para bien o para mal, pero el caso es que he cambiado y me vale madres qué tipo de cambio fue. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Eso es todo.

Si bien este blog lo inició aquella persona, la Karla de hoy se ve imposibilitada para continuarlo. No porque ya no escriba, sino porque ya no soy la misma y sería hipócrita continuar bajo el mismo título, bajo el mismo tema, bajo el mismo tipo de letra. Ya no pienso lo mismo, ya no creo lo mismo, ya no escribo lo mismo. Así que si continúo escribiendo por internet seguro lo haré en otro espacio del cual en su momento avisaré a mis lectores, a los que agradezco cada segundo que desperdiciaron en mí.

Cuánto ha cambiado mi vida desde ese último post, el de Alfonsina Storni. Entonces ya lo conocía. Desde que lo conocí, en febrero de este año, supe que iba a ser un desastre y no me importó. Otra vez.

Y así fue, un desastre. Fue fuego, tormenta, tornado, volcán y nada apagado. Ya no lo quiero, es cierto... pero cuánto lo quise. Cómo no haber amado esos grandes ojos verdes.

He cambiado, sí, pero sigo siendo la misma. El hecho de que todos los hombres de mi vida, incluyendo mi papá, me hayan traicionado hasta este punto no es ni será suficiente para cambiar quién soy. Pero sí cambia lo que quiero y lo que creo, y por eso creo que debo dejar ya este espacio que no escribí yo, sino la otra que era yo antes... hay que aprender cuándo se deben dejar morir las cosas. Así que declaro muerta a Dirty Lil' Thing en la fecha y hora en que aparezca publicado este post... Aunque este sea el último dolor que él me cause y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

martes, 13 de abril de 2010

Te vas Alfonsina, con tu soledad

Mis dos poetisas favoritas son Alfonsina Storni y Gioconda Belli.

Hoy no les quiero hablar de la vida y obra de ninguna de las dos. Quiero hablar de la muerte de Alfonsina.

Alfonsina y Horacio Quiroga eran muy buenos amigos. Horacio se suicidó tomando un vaso de cianuro. Alfonsina cayó en depresión, escribió para él el poema "Morir como tú", y luego se suicidó también. Pero esa maravillosa mujer logró que su muerte misma fuera un poema. Se internó poco a poco en el mar, caminando. Qué dolor y qué belleza. Entrar pesada en el mar y salir libre, ligera. Dejar todo atrás. El mar arrojará su cuerpo, pero nunca su espíritu.

Hay gente que canta todo el tiempo sin darse cuenta; hay gente que hace poesía hasta de su muerte. Sin especular mucho de cielo o infierno, cuando me muera (que espero sea después de muchos muchos años y después de haber tenido muchos muchos hijos) me gustaría irme a donde va toda esa gente.

Ahora que el Vaticano perdonó a los Beatles, espero que sea al cielo.

Sabe Dios qué angustia te acompañó, qué dolores viejos calló tu voz...




ALFONSINA Y EL MAR


Por la blanda arena que lame el mar
tu pequeña huella no vuelve más,
un sendero sólo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda.
Un sendero sólo de penas mudas llegó
hasta la espuma.
Sabe Dios qué angustia te acompañó,
qué dolores viejos calló tu voz,
para recostarte arrullada en el canto de las
caracolas marinas.
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola.
Te vas Alfonsina, con tu soledad.
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el pecho y te está llamando.
Y te vas hacia allá, como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral,
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado,
y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado.
Bájame la lámpara un poco más,
déjame que duerma, nodriza, en paz,
y si llama él no le digas que estoy, dile que
Alfonsina no vuelve.
Y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.
Te vas Alfonsina, con tu soledad.
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y te está llamando.
Y te vas hacia allá, como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.



miércoles, 17 de marzo de 2010

Franz

Tiene un par de meses que acabé de leer "Los Amorosos: Cartas a Chepita", un compendio de las cartas que mi poeta favorito, ese hermoso hombre que me mantendrá eternamente suspirando, Jaime Sabines, escribía para Chepita, su entonces novia y luego esposa, durante diversas separaciones que tuvieron durante su noviazgo. Leyendo el libro y conociendo de principio a fin la obra de Jaime Sabines, se vuelve muy difícil no envidiar (envidia de la mala, claro) a Chepita. A todas las Chepitas del mundo que han tenido la suerte de ser amadas así, de escuchar esas cosas, de ser elevadas a rango de Diosas y luego desterradas entre directas y albures a los terrenos mortales, una y otra vez. Qué dicha. ¿Qué tiene una que hacer para lograrlo, qué hacen las Chepitas para que un poeta de ese tamaño las ame con esa inmensidad?

Bueno, pues les contaré que hace exactamente un año (sí, 17 de marzo de 2009, lo recuerdo perfecto) tuve un sueño. De esos sueños vívidos que hacía mucho no me pasaban.

En dicho sueño, despertaba yo acostada en una cama con un ligero frío en el ambiente, arropada en cobijas de lana. A mi lado derecho, un ventanal cubierto pobremente con una cortina dejaba entrar los rayos de luz. Uno de esos rayos iluminaba la cara de él. Es de esos sueños donde ya sabes todo, donde tienes la consciencia de qué está pasando. Yo era yo, en esta época pues. No una vida pasada, no otra persona, sino que yo era Karla, yo misma. Mis manos morenas acariciaban su blanca piel con dolor. El dolor de la despedida, de que nunca lo volvería a ver. Él era checo, estábamos en Praga y era mi última mañana ahí, el día de regresar a México, el día del adiós.

Rubio, eslavo, delgado... no, no era mi tipo. Pero era un poeta, y era mi amante. Me amaba, me escribía, me cantaba, acariciaba mi piel con los pétalos de sus palabras, arrancaba las espinas de sus expresiones antes de dármelas, siempre con cuidado de no lastimarme... me cuidaba, me adoraba... comparaba mi cabello con la seda y con lo oscuro del océano en la noche, mi piel con el color de la tierra, mis ojos con las estrellas... amor de poeta. Él era también un corazón. Y tenía un corazón como el mío.

Él despertaba... y apenas alcancé a ver un par de lágrimas rodar de sus ojos azules, cuando desperté yo en serio, con un profundo pesar, tristísima, llorando. Busqué en mi cama y estaba sola. No existía tal mundo onírico, no estaba en Praga, y mi amante, mi poeta, mi corazón se había desvanecido entre mis sábanas. La separación ocurrió más rápido de lo que en el sueño creí que lo haría. Se fue. O me fui yo. No sé.

Lo bauticé como Franz. ¿Por qué? Porque uno de mis libros favoritos, La insoportable levedad del ser, que ocurre en la entonces Checoslovaquia, en la región de Bohemia, tiene a dos personajes masculinos: Tomasz y Franz. ¿Por qué escogí a Franz en vez de a Tomasz? Porque Tomasz era infiel y Franz era devoto. Así de simple.

Mi sueño me recordó que en la prepa busqué irme de intercambio a la República Checa. No lo logré, pero decidí volver a intentarlo, y esa búsqueda fue más o menos fue el primer paso que me llevó hasta Chicago

No volví a soñar con él. Francamente no sé si exista o si mi cabeza lo inventó para ayudarme a pasar por ratos emocionalmente difíciles. Ni lo busqué ni lo encontré en Chicago; no logré que la París de Estados Unidos se convirtiera en la París de Europa del Este. Pero estoy tranquila, y vivo con la felicidad y convicción de que en algún universo o dimensión paralela fui una Chepita, fui amada por un poeta.

También me gusta pensar que la mañana de hace un año, un joven checo despertó buscando desesperadamente entre sus brazos a aquella obscura musa de la que nunca volvió a saber.


martes, 16 de marzo de 2010

Sin título 1

"If I can't fly, at least let me sing" es, digamos, una de mis pocas filosofías de vida. Pero hoy no puedo cantar porque no hay canción alguna. Está vacío, profundo. Puedo saltar a ese vació en mi interior y caeré, porque no puedo volar, porque no puedo cantar.

¿Qué es el sonido de mi voz en el vacío sin nadie que lo escuche? ¿Qué es ese vacío? ¿Qué me está pasando? ¿Por qué no estoy cantando?

"No hay más miedo que el que se siente cuando ya no sientes nada", es cierto. Si no sientes nada, pues hay vacío, y si está vació pues no hay canciones. Pero yo sí siento algo. Me siento sola. Sin embargo no me gusta la soledad, así que supongo que por eso no quiero cantarle.

¿Por qué no hay nadie igual que yo? ¿Por qué no hay nadie más que sea un hermoso y violento corazón humano, recién arrancado, rojo, sangriento, aún palpitante? Todo el mundo es otras partes. He conocido muchos cerebros, muchos hígados, muchas bocas y muchos penes caminando por la vida (estos últimos son los peores, salgan corriendo), entre otras partes. Pero ningún corazón, abierto como el mío, ahí a simple vista. Si lo encuentro, tal vez, y sólo tal vez, si logramos contener nuestra mutua intensidad, si logramos encontrar un equilibrio para hacer otras cosas aparte de querernos como sólo los corazones sabemos, si logramos respirar, tal vez podamos palpitar al unísono, y con la música que se haga, cantaremos juntos.

domingo, 28 de febrero de 2010

Baby, where I come from

Vaya a donde vaya sólo compruebo que la mía es la ciudad más bonita del mundo.





Te amo, México!

jueves, 25 de febrero de 2010

Buena idea, mala idea



Buena idea: asistir a los paseos escolares.

Mala idea: acudir en un tour escolar al Servicio Médico Forense, ver (y lo que es peor, oler) cientos de muertos y presenciar un par de autopsias cuando vives, comes, te bañas y duermes sola... y además has tenido problemas para dormir las últimas semanas.

No sé en qué carajos estaba pensando.

viernes, 19 de febrero de 2010

Nothing compares to...

Cuando tenía nueve años, me enamoré del Power Ranger verde, jajaja, sí, el que después se volvió blanco. A partir de entonces mi vida puede contarse en crushes, uno tras otro... Enrique Iglesias (aah tenía 10 años, no me molesten), Brandon de Beverly Hills 90210, Rodrigo Marquina en sexto de primaria (que luego de muchos años lo reencontré y dije NOOOOOOOT... y salí con un amigo suyo que ni al caso), Rafael Sánchez en la secundaria (sí toda... y el maldito me huía... jajajaja por cierto, luego salí con su hermano, cómo es la vida; no lo he reencontrado pero gustaría mucho ver cómo es ahora, tenía una cara tan bonita... bueno, por lo menos desde mi puberta perspectiva), luego Arturo Navarro (misma historia que Rodrigo pero no salí con ningún amigo suyo), Ricardo Aguilar, Alejandro "N", Luis "N" (jaja no me acuerdo de sus apellidos... Flores?), Daniel Pintado (uy, hot confession... sí, éramos amigos y yo estaba enamoradísima de él... la escena donde me presentó a su novia la recuerdo tan bien, fue como la escena de los Simpsons donde pueden ver cuadro a cuadro cómo Lisa le rompe el corazón a Rafa... me hizo cachitititos), Pablo Durán y mi maestro de teatro (del que luego me enteré que se andaba cogiendo a "mi mejor amiga" de entonces... that bitch)... y todos amores platónicos. Mega loser. La verdad es que yo era medio feílla y cachetona, no los culpo. También era muy insegura en cuanto a mi físico.


El siguiente en la lista fue el Rockstar. Desde entonces, no ha habido otro crush en mi vida. Me gustaría ver cómo reacciono ahora ante un crush y siento que me hace falta... ya era como un estado natural, jaja. Me gustaba, les escribía cosas que nunca nadie vio, me pasaba bastante tiempo pensando en qué decirles, la descarga de endorfinas cada vez que se daba algún tipo de interacción era brutal, y las canciones... bueno, mi vida era un musical. Si de por sí lo es, pero con un crush, sentía que podía levantarme en las mañanas cantando y no parar hasta la noche. Cantar para mí es una forma de demostrar mi estado de ánimo, sobretodo que estoy contenta. Estar enamorada, aunque fuera algo no correspondido, le ponía un tema en específico al extenso musical que se desarrolla a diario, y todo giraba alrededor de esta persona. Casi siempre había una canción en especial que asociaba con el crush en cuestión, y era como si esa canción se metiera en mi corazón y le diera cuerda.


Cuando bailaba flamenco, muy al principio, estaba enamorada de Pablo, un chico que bailaba conmigo. Babeaba. No era crush, lo que le sigue. Ensayábamos por la mañana, a las 7, y él siempre llegaba tarde, cuando el sol ya iba saliendo y nosotros ya estábamos en calentamiento... con la música de fondo, yo cantaba para mí esta bulería, inventada por mí, claro:


Sol... sol de la mañana que sale cuando tú llegas, llegas a alegrar mi vida y a borrar todas mis penas, sol, sol de la mañana que sale cuando tú llegas y se pone si te vas, eres tú la luz de mi día y es de noche si no estás...

Ojalá le encuentren sentido, porque no se oye muy bien si no le saben a las bulerías. Obvio no es una pinche sinfonía en do menor, pero así de sencillas son las canciones flamencas y mi alegría era así, sencilla. Alrededor de Pablo tenía yo todo un soundtrack de canciones flamencas y no, de mi autoría y ya existentes, pero esta era la principal. Luego comenzó a andar con otra niña del grupo y yo lloré mucho. Ahora somos buenos amigos.


Cuando Rockstar me correspondió estallé en canciones. Sólo sabía cantar para él. Lo abracé con mis canciones, era mi manera de agradecerle que me quisiera. Pero siento que nunca las escuchó, no le gustaban supongo. Sólo una, que se volvió "nuestra canción"... esa canción sigue y seguirá siendo la historia de los dos cada vez que la escuche.


Ando en busca de un crush. Lo intenté con un chico de mi escuela que no conocía pero que comenzó a saludarme... luego me enteré que tenía novia y como que de repente me dejó de hablar. Mal candidato. Cantaré hasta que encuentre una canción, nueva o conocida, que pueda llenar ese espacio vacante.

viernes, 22 de enero de 2010

Cantar es derramarse en gotas de aire

¿Qué es el canto de los pájaros, Adán?

Son los pájaros mismos que se hacen aire. Cantar es derramarse en gotas de aire, en hilos de aire temblar.

Entonces los pájaros están maduros y se les cae la garganta en hojas, y sus hojas son suaves, penetrantes, a veces rápidas... ¿Por qué? ¿Por qué no estoy madura yo?

Cuando estés madura te vas a desprender de tí misma, y lo que seas de fruta se alegrará, y lo que seas de rama quedará temblando. Entonces lo sabrás. El sol no te ha penetrado como al día. Estás amaneciendo.

¡Yo quiero cantar! Tengo un aire apretado, un aire de pájaro y de mí... ¡Yo voy a cantar!

Tú estás cantando siempre, sin darte cuenta. Eres igual que el agua. Tampoco las piedras se dan cuenta, y su cal silenciosa se reúne y canta silenciosamente.

Jaime Sabines

domingo, 17 de enero de 2010

Así ya no lo andan rompiendo


Continuando con lo que me encontré entre mis curiosidades ancestrales, esto es de cuando tenía dieciséis años. Mi primer "novio" (que fue más bien un baboso con el que salí como un mes y al que vi a lo mucho 4 veces; fue una relación por teléfono, aunque vivíamos a 15 minutos de distancia ***whattafreak***) me había ilusionado bastante, pero le agradezco que me haya presentado la realidad del asco que son las relaciones humanas y que me haya hecho ver a tiempo el tipo de hombres del que debo huir sin excusa alguna. Pero lo cierto es que me rompió el corazón mal plan... lo siguiente lo escribí una o dos noches después de que terminamos, y solía repetirlo para mí misma una y otra vez, como si fuera una oración... al parecer ni hice caso ni las cosas han cambiado. Sin embargo creo que lo encontré por algo y repetiré el método; ojalá ahora sí funcione:


Vuélvete de piedra. Por más que intenten lastimarte, permanecerás intacto.

Vuélvete de mármol. Duro, estoico, imposible.

Cúbrete con hielo. Frío y a la vez hiriente, pero capaz de derretirse al calor adecuado.

Vuélvete un diamante. Así, sólo alguien igual a tí podrá hacerte volver a sentir,

Corazón.


Por lo menos se vería re chulo... y podría ser mi mejor amigo :)


jueves, 14 de enero de 2010

Not that into you

Curioseando entre mis curiosidades, encontré una hoja arrugada con una escena de teatro que me causó muchas cosas cuando la hice. Fue cuando estudiaba teatro, estaba yo bien chavita... pero me acuerdo... me acuerdo... qué trabajo me costaba la maldita, en todos sentidos.

Era así, sin más:


En una cama.


Las cosas no están funciondo.


No... creo que no.


¿Entonces?


Qué.


Pregunto.


No lo sé. Yo desde hace tiempo te noto... ¿te puedo hablar con la verdad?


Claro.


Pues creo que te estás empeñando en hacer exactamente lo que yo no deseo. No deseo un hombre así, a un hombre que me da esa incertidumbre. Ya no quiero esperar las llamadas que prometes y no llegan, ni las citas en las que nunca estarás. Aún no he terminado del todo con la separación anterior y ya me estoy preocupando por estas cosas. No, no quiero. Ya lo sufrí, y ya no estoy dispuesta a volver a ese hoyo. Y no me veas así ni te quedes callado, que ya sé que lo haces para que yo hable y hable y... Mira, estoy experimentando algo de libertad que me gusta mucho. Me estoy recuperando de muchas cosas. Sé que puede sonar egoísta... pero tengo que pensar en mí... hace mucho tiempo que no lo hago. Además yo... pienso que... ah, no sé... que no eres el hombre que necesito.

Ajá.


Y tú, qué piensas.


Creo que tienes toda la razón.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Butterfly dalla lontana

Si ahorita me empezara a doler la espalda tantito, y luego más, y más, y entonces al rascarme me diera cuenta que me salieron un par de alas, hermosas, como de hada, correría a mi clóset para hacerle un hoyo en la espalda a algún abrigo y me lo pondría para salir a volar. Volaría por toda esta bonita ciudad, aunque esté durmiendo. Volaría hasta Nueva York, que nunca duerme. Me pararía en Times Square para que las luces me cobijaran un ratito. Volaría a México, iría a ver a mi familia con cuidado de no despertarlos. A mi perrita le diría que no ladre y que ya pronto estaré en casa, aunque sea un par de semanas. Iría a ver a mis amigos. A una amiga le jugaría alguna broma pesada para espantarla. Volaría cerca de la luna, iría a tocar las nubes, por encima de las puntas de las montañas. Buscaría una selva y un desierto para ver cómo se ven de noche. De regreso al Norte, iría a ver las cataratas del Niágara e intentaría mojarme la cara. Después volvería a casa. No sé, es una agenda tentativa, habrá seguramente tanto qué hacer. Lo único seguro es que no iría a verlo a él.

sábado, 12 de diciembre de 2009

I love you, Miss Hannigan

Siempre me han encantado los musicales, y Annie (sí, Anita la Huerfanita) siempre va a tener un lugar especial en mi corazón. ¿Por qué? Porque simplemente fue el primero que vi en escena y en película.


La película era de esas que podía ver doscientas veces. Me encantaba. Me ponía de buenas, me ponía a cantar... dios, era yo una pulga de 4 ó 5 años creo. Esta escena en especial me impresionaba bastante. Odiaba a esa Miss Hannigan. Ahora simplemente creo que Carol Burnett es una actrizaza, que de lo que se queja Miss Hanigan tiene sentido, y que la escena es buenísima, la disfruto mucho. Es un papel que me fasciaría interpretar, aunque la traducción al español no me gusta, porque reemplaza "little girls" por "huérfanas"... es una palabra bien gacha, nada que ver con el contexto de "little girls" y hace ver a Miss Hannigan más monstruosa y despectiva. Por eso siempre la vi en inglés.




Jajaja, es genial! Lo mejor es cuando dice "lucky me! lucky me! look what I am dripping with... Little Girls!!!". Neta, de veras crees que la pobre y alcoholizada mujer es completamente miserable. "I'd have craked years ago if it weren' for my sense of humor".

viernes, 11 de diciembre de 2009

Lunática

Dicen que las gitanas platican con la luna por las noches...

Luna: ¿Qué haces despierta a estas horas, niña?
Ella: No puedo dormir.
Luna: ¿Pensando en él?
Ella: Sí.
Luna: ¿Ahora de qué te acordaste?
Ella: De una noche... una de las pocas noches que dormimos juntos. Estaba tras de mí y me abrazaba. Yo apreté fuertemente sus brazos alrededor de mi cintura y le dije "Amor, no me sueltes". Él me dijo "No, no te soltaré nunca". Y así nos quedamos dormidos.
Luna: Qué lindo. Lo extrañas mucho...
Ella: Sí...
Luna: ¿Por qué no le hablas? ¿Por qué no lo buscas otra vez?
Ella: No puedo.
Luna: ¿Por qué?
Ella: Porque... porque ya no podemos estar juntos. Y... sobretodo, nunca lo voy a poder perdonar.
Luna: ¿¡Pero qué es eso que no puedes perdonarle a la persona que tanto quieres!? ¿Qué es lo que no le puedes perdonar, niña? ¿Que te haya engañado? ¿Que te haya mentido?
Ella: No, eso lo perdoné de corazón en su momento.
Luna: ¿Que siempre te hacía llorar?
Ella: No, no siempre me hacía llorar. Yo tenía mucho que ver también en mis llantos.
Luna: ¿Su falta de pasión? ¿Su falta de entrega?
Ella: No, me acostumbré a quererlo así.
Luna: ¿Que te haya dicho que ya se acostumbró a vivir sin tí?
Ella: No, eso podría perdonarlo.
Luna: ¿Su rechazo?
Ella: Eso es difícil... pero sé que podría llegar a perdonarlo también...
Luna: ¿Entonces? ¿Qué es más grave que todo eso?
Ella: Que me haya soltado.

martes, 24 de noviembre de 2009

Come on and kill me, baby

Es de noche. Hace frío. Estoy caliente. Estoy sola.
Muy mal.
Rockstar me dijo muchas cuando terminamos, pero la frase que se me quedó tatuada en la frente es: "No siempre las cosas van a ser como tú quieres".
Tiene razón. Lo malo es que no me había dado cuenta hasta que me lo dijo. Y me dolió escucharlo, porque es la pura verdad.
No siempre las cosas van a ser como yo quiero.
No siempre las decisiones que tome van a ser las correctas.
No siempre voy a tener con quién coger cuando estoy caliente.
No siempre voy a tener compañía cuando me sienta sola.
No siempre voy a tener con quien platicar o reírme si lo necesito.
No siempre las personas a quienes yo quiero me van a querer a mí.
No siempre las personas en que confío van a merecer mi confianza.
No siempre las personas que consideraba mis amigos lo serán realmente.
No siempre seré inmune, física y emocionalmente.
No siempre las cosas van a ser como yo quiero.
Punto.
El sábado fui a una fiesta. De fondo sonaba el aturdidor Rap/R&B/Hip-Hop que no he parado de escuchar desde que llegué a Chicago y que ya me tiene hasta la madre. Pero en mi cabeza sonaba esta canción:


Like a Friend, de Pulp

Don't bother saying you're sorry
Why don't you come in?
Smoke all my cigarettes, again
Every time I get no further
How long has it been?
Come on in now, wipe your feet on my dreams
You take up my time
Like some cheap magazine
When I could have been learning something
Oh well, you know what I mean
Oh I've done this before
And I will do it again
Come on and kill me, baby
While you smile like a friend
Oh and I'll come running
Just to do it again
You are the last drink I never should have drunk
You are the body hidden in the trunk
You are the habit I can't seem to kick
You are my secrets on the front page every week
You are the car I never should have bought
You are the dream I never should have caught
You are the cut that makes me hide my face
You are the party that makes me feel my age
Like a car crash I can see but I just can't avoid
Like a plane I've been told I never should board
Like a film that's so bad but I've got to stay till the end
Let me tell you now: it's lucky for you that we're friends





Y en la fiesta por poco le suelto esa línea en su cara: COME ON AND KILL ME, BABY, WHILE YOU SMILE LIKE A FRIEND. Like a friend... ¿Por qué pretender? ¿Por qué simular una amistad con alguien que realmente no te importa? ¿O será que esa era su intención inicial, pero simplemente las cosas cambiaron? Algo me queda claro: YOU ARE THE LAST DRINK I EVER SHOULD HAVE DRUNK.

Sí, la canción es buena. Pero para mi desgracia no es la primera vez que se la dedico a alguien de principio a fin, cada estrofa, cada letra. Catastrófico.

Me enerva y frustra de sobremanera.

Pero no siempre las cosas van a ser como yo quiero.



lunes, 26 de octubre de 2009

Hola Chicago

Buenas noches. Tengo tres días sin verte, ¿verdad? Sigues igual de bonita, igual de limpia, igual de fría como te recordaba en mis sueños. En casa, me despertaba sin saber dónde estaba. Tenía que pasar unos dos segundos de reflexión para comprobar que no eras tú, que estaba en casa, que no estaba soñando esta vez. No sabes lo difícil que fue decir adiós esta vez, porque ahora sé cómo los extraño.

¿Yo cómo estoy? ¿Cómo me ves? No puedo estar igual. Tres días es muy poco tiempo, pero en tres días una persona puede cambiar por completo. Yo no sé qué haya pasado, pero me siento rara aquí. No es por tí, tú sigues igual de divina; yo no puedo dejar de ver por la ventana, y la verdad me sentí contenta de estar aquí. Disfruté mucho el viaje en metro, la comodidad, la amabilidad de la gente. Pero entiéndeme. Justo esta mañana me estaba lamiendo mi perro la cara para despertarme, y unas horas después me encuentro sola. Otra vez sola. Incluso me siento más sola que antes. Sola por dentro y por fuera.

La boda de mi amiga fue preciosa, nadie más que ella merece algo así. A mí me hizo sentir muchas cosas, pero también pensar. ¿Qué pensé? Pensé... Ni modo... no nos tocó en esta vida. Quizás en otra... ojalá la tierra no se acabe antes y nos permita el tiempo reencarnar. Pensé... ¿y esta vida que es la única que tengo? ¿Voy a estar sola?... ¿Y él? ¿Estará solo?... ¿Y mi mamá? ¿Algún día encontrará un nuevo amor?... ¿Y ese nuevo noviecito de mi hermanita le va a romper el corazón?... ¿Esta vez fue mi culpa?... ¿Voy a encontrar a alguien más?...

Para mi desgracia no sé nada de eso. Sólo sé qué fue lo mejor para los dos. La distancia no es buena. Nuestros planes a futuro no se juntan. Era producto de la inconsciencia el hecho de seguir juntos. Ambos de acuerdo. Como un vil contrato. Como si negociáramos algo que nos beneficiaría a los dos.

Si me beneficia a mí, ¿por qué me siento así?... tal vez aún lo quería más de lo que me imaginaba. Tal vez aún no estaba lista para dejarlo ir. Pero si no es ahora, ¿cuándo?. Y él ¿cómo se estará sintiendo?

Yo me siento sola... me gustaría que mi perrita estuviera aquí conmigo. Ella no se preocupa por nada más que por lamerme la cara. Eso es amor desinteresado. Me gustaría poder explicarle que regresaré pronto y que yo también la extraño. Mi chiquita... si ella estuviera aquí conmigo, serías la ciudad perfecta.

Por todo esto es mi nostalgia, Chicago. Te digo que no eres tú, soy yo. Y sinceramente, me alegro de verte.

Buenas noches.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cómo se llama, bonita, mi casa, tu casa...

La primera semana que llegué, lo del idioma fue lo menos preocupante. Hablo muy bien el inglés, por lo que no tuve problema en comunicarme ni en entender. Pero conforme pasaba el tiempo, pero se ponía la cosa.

Por ahí de la tercera semana, mi cerebro estaba totalmente negado a procesar el inglés. Nomás no. Fue terrible. No entendía nada. Me preguntaban la hora y yo, sin querer, contestaba en español. No podía ni ordenar un café, caray.

Ahora todo está mejor, mi inconsciente se dio cuenta que no lo hacía por gusto, sino por necesidad, y el inglés ha regresado. Pero la verdad no puedo negar que amo mi lenguaje, es bien bonito. No entiendo a las personas que se la pasan hablando inglés nomás porque creen que así serán más avanzados o yo qué sé, jajajaja, es una tontería.

De ahora en adelante, intentaré usar menos expresiones en inglés en mi vida diaria, como "cool", "nice". El español merece respeto, jajaja... no en serio. Somos los hispano-parlantes los que lo hemos ido olvidando, nos limitamos a usar un vocabuliario en español muy restringido, y para todo lo que nos da flojera encontrar una expresión, usamos el inglés . Y no sólo eso, sino que si una persona usa palabras correctas en español para decir algo que la gente en general está acostumbrada a usar el inglés, es un "freak".

Así pues, la Cosita Sucia será purista de su hermoso idioma. Sólo me quedaré con "ok", jajajaja.

Buenas noches... ¿cómo traduzco "safe dreams"? ¿Sueños seguros? No, no se oye bien...

martes, 13 de octubre de 2009

All night long

La noche es cruel. No te deja en paz, no permite que tú te perdones ni que perdones nada, no . Es larga, interminable. No te deja sino pensar, una y otra vez, lo peor, todo lo que traes dentro. No sabe que hay otros momentos del día donde puedes funcionar mejor. No, todo tiene que ser ahora. El tormento debe ser nocturno, justo cuando debes descansar. La rabia, la preocupación, la ansiedad, la tristeza, son sentimientos de la noche, no tuyos. Ella los transmite con su oscuridad infranqueable, con su frío espeso los pone sobre tu cabeza hasta que te pesan tanto que no los puedes ignorar, hasta que abres los ojos y te quedas viendo al techo, culpable. Algo está mal, sientes, aunque no sea así. Algo no hice bien. Y ahora qué debo hacer.

Y así vas entrando en un laberinto, en un abismo cada vez más profundo, donde llega un momento en el que, por gracia, duermes.

Al despertar es de día, todos los demonios se fueron. Eres ligero. Los enojos, las tristezas, las angustias parecen nunca haber existido, y el sol ilumina a sabios, tontos, ricos, pobres, santos, malditos, felices y desahuciados por igual. Para todos es lo mismo, sin importar qué hayas hecho, sin importar de qué te haya acusado la inquisitoria noche. La mañana todo lo perdona.

sábado, 10 de octubre de 2009

10 cosas que no sabía de mí misma

El tiempo que uno pasa con uno mismo es de autoconocimiento. Yo he pasado bastante tiempo sola en este último mes y medio, casi dos. Y he aprendido cosas de mí, tanto intrascendentes como importantes:

1. Soy una CLEAN FREAK. O bien los gringos son medio sucios. Me encanta tener todo limpio y ordenado, y me he topado con una serie de roommates marranos a quien no les importa nisiquiera lavar el simple cuchillo que acaban de usar para cortar su pizza. Es alarmante.

2. Me gusta viajar sola, pero me gusta más la compañía. Viajar sola es un arma de doble filo. Al principio todos me decían "¿cómo crees que te vas a ir solita?", y yo les contestaba "¿qué tiene de malo?". A la otra chica que iba a venir conmigo y ya no pudo, la iban a acompañar su papá y su hermana durate unas semanas, y yo pensé "¿eso qué? ¿para qué necesitas que alguien te acompañe?". Pero he aprendido que necesito viajar con alguien, como mi hermana, mi papá o mi mamá. ¿Por qué? Porque en mi vida he acumulado muchos datos históricos sobre lugares y personas, que se vuelven inservibles si no tienes a alguien con quién compartirlos cuando vienen al caso.

3. Puedo cargar hasta 35 kilos. No más. Eso es porque pude/tuve que cargar mis maletas yo sola en el aeropuerto, subirlas 3 pisos hasta mi primer depto, llevarlas hasta el segundo y luego otra vez llevarlas hacia el tercero. Pero no puedo cargar una tele de 50 kilos ni a una amiga borracha de 57. Imposible.

4. Puedo cocinar. En mi vida me había parado en la cocina más que para hacer sandwiches y a lo mucho quesadillas. Ahora he hecho huevos estrellados y revueltos, pasta, pollo, arroz y frijoles. Me quedan bastante buenos! Sé que son cosas sencillas, pero no está nada mal para alguien que nomás iba a la cocina a servirse cereal.

5. Soy muy orientada. En serio. Ya lo sospechaba porque siempre que viajaba con mi familia yo llevaba los mapas... pero en esta ocasión me he sorprendido a mí misma. Chicago es una ciudad muy grande, y ya la conozco como la palma de mi mano, junto con su sistema de transporte urbano. Tal vez el hecho de que la ciudad esté perfectamente trazada ayude :)

6. Extraño a algunas personas mucho más de lo que pensé que los iba a extrañar. Uno piensa que una misma se es suficiente, pero te das cuenta de que todas las personas que existen en tu vida, están ahí por alguna razón. Y encuentras gente nueva, pero cada ser humano es irrepetible. Extrañar es darte cuenta de eso. Puedes estar en una ciudad llena de 2 millones de personas... pero una en específico te hace falta en ese momento. Una...

7. Extraño a mi perro mucho más que a muchas personas. Y es que con Bibi no puedo hablar por teléfono, ni dejarle comentarios en su red social, ni nada de eso. El cariño incondicional que te da un perro es tan bonito que es fácil acostumbrarse a él. Quiero a mi Bibi.

8. Me gusta reparar cosas. A una amiga le armé su sala entera, con tornillos y todo. A otra le ayudé a poner los marcos en sus paredes. A la de la sala también le arreglé una lámpara que fundía sus focos. Son cositas que a las mujeres suele darles miedo hacer, y los hombres se encargan de eso. No es tan difícil, me gusta.

9. Moriré de frío. Pensé que ningún frío podría contra mí, pero estamos en otoño apenas y ya estamos llegando a los 2 ó 3 grados Centígrados, me ando muriendo... y dicen que en enero y febrero llega a menos 25.

10. Me puedo arreglar las uñas yo sola. Y me quedan chidas. En México una chica llega a hacerme manicure y pedicure una vez por semana desde que tengo necesidad de. Pero aquí es muy caro. Así que lo olvidé, agarré mis tijeritas, mi acetona y mi esmalte... y sobres. Me quedaron bien :) Tal vez y sólo tal vez pueda prescindir de los servicios de la chica cuando regrese... o tal vez le pida que sólo me vaya a atender una vez por semana.

Y ya

martes, 29 de septiembre de 2009

Hot air for a cool breeze

Ok... ok, daré el paso difícil. Sí, han pasado como cuatro meses desde mi último post... lo siento. Verán, mi vida ha sido rara y mareante, y en estos cuatro meses han pasado muchas cosas. En primera, estuve en una obra de teatro que me cambió la vida, amo el teatro musical y por un momento quise dejar todo en la vida para ir a perseguir ese sueño... luego recuperé la consciencia al ganarme una beca para estudiar la maestrá en Chicago. Cuando rockstar supo que me iba enloqueció, pero luego se dio cuenta que enloquecer no lo iba a llevar a ningún lado, así que comenzó a intentar (por fin) hacer las cosas bien. Lo intentó tan bien que regresé con él. No fue así de simple, pero pues así está la cosa. Lo que sí es seguro, por lo menos para mí, es que ya no es lo mismo.



Lo de Chicago nunca fue seguro, ya que tras conseguir miles de documentos para la visa aún existía la posiblidad de que me la negaran. Traté de jugar un poco con el destino, es decir, pensaba "si me tengo que ir me iré, mande este documento a tiempo o no, así que no me voy a presionar". Y lo seguí al pie de la letra: para todo me tomé mi tiempo, mandaba las cosas tarde, no tenía mi boleto, no había buscado dónde vivir... nada. Otra chica iba a viajar conmigo, la beca era para dos personas. Ella envió todo a tiempo, todos los papeles, todos los escritos, todas las pruebas, comrpo su boleto, buscó casa... todo lo tenía listo. El día de la cita en la embajada para que nos dieran la visa, a ella se la negaron... a mí me dijeron que volviera a las 4 de la tarde por ella. Esa misma tarde compré mi boleto de avión, al día siguiente encontré un lugar dónde vivir y tres dos días después estaba aquí en Chicago. Por lo mismo, me ha sido difícil no creer en el destino, en que realmente debo estar aquí.



Chicago es una ciudad preciosa, la gente es sencillamente la más amable del mundo y se ha vuelto mi lugar favorito. Sin embargo la experiencia no ha sido fácil. Volveré a México dentro de un año, aunque pronto iré un fin de semana para la boda de una amiga. Y para ver a mi perrita... la extraño tanto.



Ah y entre las cosas que han cambiado, bueno, más bien se han fortalecido, he de contarles que ahora adoro profundamente a los animales, jajajaja... no sé, es algo que tenía de chiquita y que medio olvidé, pero ahora a vuelto, jajajaja.

Todo ha estado bien. Hay muchas nuevas personas y experiencias en mi vida, incluyendo mucho calor, mucho frío, mucho hip hop, mucha Oprah, vivir dos semana en un chiquero asqueroso, luego moverme a un departamento a orillas del precioso Lago Michigan (y el jueves me vuelvo a mudar, qué inestabilidad), semanas enteras de american lifestyle (creo que el american lifestyle consiste en estar ahogado en alcohol y no gastar dinero en ello) y un concierto de U2 bastante malón (ha de ser porque insistían en tocar canciones de su porquería de disco nuevo, y prescindieron de canciones como Pride...).



Y qué más... pues por el momento tengo que irme. Gracias a los que siguen aquí después de tanto tiempo, y a los nuevos bienvenidos.



Para continuar con la bonita tradición les comparto una canción que se coló en mi cabeza justo la noche en que llegué a Chicago (ah porque tenía compu nueva y mi iPod murió en el camino, así que estuve por un breve e insoportable periodo de tiempo, sin música), y como que le gustó andar por ahí, ya que llevo más de un mes y no la puedo sacar por completo... no es que quiera, ya que es una canción preciosa, pero me pone un poco nostálgica. Es de esas canciones que hubiera dado lo que fuera por haberla escrito yo... o por lo menos por escribir algo ligeramente igual de hermoso:



Wish you were here, de Pink Floyd


So, so you think you can tell
Heaven from hell?
Blue skies from pain?
Can you tell a green field
From a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get to you trade
Your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange a walk on par
In the war for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here
We're just two lost souls swimming in a fish bowl
Year after year
Running over the same old ground
What have we found?
The same old fears
Wish you were here...



Una verdadera belleza... como mi vida en este momento.


lunes, 8 de junio de 2009

What's up vanilla face?


Tengo una duda bien grandota: ¿por qué en un país donde por definición las personas tienden a ser morenas las cremas para blanquear se venden como pan caliente? ¿por qué sale una vieja morena diciéndome en la tele que mi piel se verá mejor más clara? ¿ser morena es un defecto? Yo soy morena y al contrario, creo que mi color de piel es una virtud y me encanta, ni muerta lo cambiaría por ser una güera desabrida (no es que todas las güeras sean desabridas). Cada quien nace con lo que tiene, y sí, habrá defectos de la piel, como las cicatrices, pero me caga que te quieran lavar el cerebro para venderte cosas... ahora resulta que tener la piel oscura es comparable a la celulitis y a las estrías... fuck off! Ya quisieran...