Curioseando entre mis curiosidades, encontré una hoja arrugada con una escena de teatro que me causó muchas cosas cuando la hice. Fue cuando estudiaba teatro, estaba yo bien chavita... pero me acuerdo... me acuerdo... qué trabajo me costaba la maldita, en todos sentidos.
En una cama.
Las cosas no están funciondo.
No... creo que no.
¿Entonces?
Qué.
Pregunto.
No lo sé. Yo desde hace tiempo te noto... ¿te puedo hablar con la verdad?
Claro.
Pues creo que te estás empeñando en hacer exactamente lo que yo no deseo. No deseo un hombre así, a un hombre que me da esa incertidumbre. Ya no quiero esperar las llamadas que prometes y no llegan, ni las citas en las que nunca estarás. Aún no he terminado del todo con la separación anterior y ya me estoy preocupando por estas cosas. No, no quiero. Ya lo sufrí, y ya no estoy dispuesta a volver a ese hoyo. Y no me veas así ni te quedes callado, que ya sé que lo haces para que yo hable y hable y... Mira, estoy experimentando algo de libertad que me gusta mucho. Me estoy recuperando de muchas cosas. Sé que puede sonar egoísta... pero tengo que pensar en mí... hace mucho tiempo que no lo hago. Además yo... pienso que... ah, no sé... que no eres el hombre que necesito.
Y tú, qué piensas.
Creo que tienes toda la razón.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario