viernes, 22 de enero de 2010

Cantar es derramarse en gotas de aire

¿Qué es el canto de los pájaros, Adán?

Son los pájaros mismos que se hacen aire. Cantar es derramarse en gotas de aire, en hilos de aire temblar.

Entonces los pájaros están maduros y se les cae la garganta en hojas, y sus hojas son suaves, penetrantes, a veces rápidas... ¿Por qué? ¿Por qué no estoy madura yo?

Cuando estés madura te vas a desprender de tí misma, y lo que seas de fruta se alegrará, y lo que seas de rama quedará temblando. Entonces lo sabrás. El sol no te ha penetrado como al día. Estás amaneciendo.

¡Yo quiero cantar! Tengo un aire apretado, un aire de pájaro y de mí... ¡Yo voy a cantar!

Tú estás cantando siempre, sin darte cuenta. Eres igual que el agua. Tampoco las piedras se dan cuenta, y su cal silenciosa se reúne y canta silenciosamente.

Jaime Sabines

domingo, 17 de enero de 2010

Así ya no lo andan rompiendo


Continuando con lo que me encontré entre mis curiosidades ancestrales, esto es de cuando tenía dieciséis años. Mi primer "novio" (que fue más bien un baboso con el que salí como un mes y al que vi a lo mucho 4 veces; fue una relación por teléfono, aunque vivíamos a 15 minutos de distancia ***whattafreak***) me había ilusionado bastante, pero le agradezco que me haya presentado la realidad del asco que son las relaciones humanas y que me haya hecho ver a tiempo el tipo de hombres del que debo huir sin excusa alguna. Pero lo cierto es que me rompió el corazón mal plan... lo siguiente lo escribí una o dos noches después de que terminamos, y solía repetirlo para mí misma una y otra vez, como si fuera una oración... al parecer ni hice caso ni las cosas han cambiado. Sin embargo creo que lo encontré por algo y repetiré el método; ojalá ahora sí funcione:


Vuélvete de piedra. Por más que intenten lastimarte, permanecerás intacto.

Vuélvete de mármol. Duro, estoico, imposible.

Cúbrete con hielo. Frío y a la vez hiriente, pero capaz de derretirse al calor adecuado.

Vuélvete un diamante. Así, sólo alguien igual a tí podrá hacerte volver a sentir,

Corazón.


Por lo menos se vería re chulo... y podría ser mi mejor amigo :)


jueves, 14 de enero de 2010

Not that into you

Curioseando entre mis curiosidades, encontré una hoja arrugada con una escena de teatro que me causó muchas cosas cuando la hice. Fue cuando estudiaba teatro, estaba yo bien chavita... pero me acuerdo... me acuerdo... qué trabajo me costaba la maldita, en todos sentidos.

Era así, sin más:


En una cama.


Las cosas no están funciondo.


No... creo que no.


¿Entonces?


Qué.


Pregunto.


No lo sé. Yo desde hace tiempo te noto... ¿te puedo hablar con la verdad?


Claro.


Pues creo que te estás empeñando en hacer exactamente lo que yo no deseo. No deseo un hombre así, a un hombre que me da esa incertidumbre. Ya no quiero esperar las llamadas que prometes y no llegan, ni las citas en las que nunca estarás. Aún no he terminado del todo con la separación anterior y ya me estoy preocupando por estas cosas. No, no quiero. Ya lo sufrí, y ya no estoy dispuesta a volver a ese hoyo. Y no me veas así ni te quedes callado, que ya sé que lo haces para que yo hable y hable y... Mira, estoy experimentando algo de libertad que me gusta mucho. Me estoy recuperando de muchas cosas. Sé que puede sonar egoísta... pero tengo que pensar en mí... hace mucho tiempo que no lo hago. Además yo... pienso que... ah, no sé... que no eres el hombre que necesito.

Ajá.


Y tú, qué piensas.


Creo que tienes toda la razón.