Dicen que las gitanas platican con la luna por las noches...
Luna: ¿Qué haces despierta a estas horas, niña?
Ella: No puedo dormir.
Luna: ¿Pensando en él?
Ella: Sí.
Luna: ¿Ahora de qué te acordaste?
Ella: De una noche... una de las pocas noches que dormimos juntos. Estaba tras de mí y me abrazaba. Yo apreté fuertemente sus brazos alrededor de mi cintura y le dije "Amor, no me sueltes". Él me dijo "No, no te soltaré nunca". Y así nos quedamos dormidos.
Luna: Qué lindo. Lo extrañas mucho...
Ella: Sí...
Luna: ¿Por qué no le hablas? ¿Por qué no lo buscas otra vez?
Ella: No puedo.
Luna: ¿Por qué?
Ella: Porque... porque ya no podemos estar juntos. Y... sobretodo, nunca lo voy a poder perdonar.
Luna: ¿¡Pero qué es eso que no puedes perdonarle a la persona que tanto quieres!? ¿Qué es lo que no le puedes perdonar, niña? ¿Que te haya engañado? ¿Que te haya mentido?
Ella: No, eso lo perdoné de corazón en su momento.
Luna: ¿Que siempre te hacía llorar?
Ella: No, no siempre me hacía llorar. Yo tenía mucho que ver también en mis llantos.
Luna: ¿Su falta de pasión? ¿Su falta de entrega?
Ella: No, me acostumbré a quererlo así.
Luna: ¿Que te haya dicho que ya se acostumbró a vivir sin tí?
Ella: No, eso podría perdonarlo.
Luna: ¿Su rechazo?
Ella: Eso es difícil... pero sé que podría llegar a perdonarlo también...
Luna: ¿Entonces? ¿Qué es más grave que todo eso?
Ella: Que me haya soltado.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario