Mostrando las entradas con la etiqueta perrita. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta perrita. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de octubre de 2009

Hola Chicago

Buenas noches. Tengo tres días sin verte, ¿verdad? Sigues igual de bonita, igual de limpia, igual de fría como te recordaba en mis sueños. En casa, me despertaba sin saber dónde estaba. Tenía que pasar unos dos segundos de reflexión para comprobar que no eras tú, que estaba en casa, que no estaba soñando esta vez. No sabes lo difícil que fue decir adiós esta vez, porque ahora sé cómo los extraño.

¿Yo cómo estoy? ¿Cómo me ves? No puedo estar igual. Tres días es muy poco tiempo, pero en tres días una persona puede cambiar por completo. Yo no sé qué haya pasado, pero me siento rara aquí. No es por tí, tú sigues igual de divina; yo no puedo dejar de ver por la ventana, y la verdad me sentí contenta de estar aquí. Disfruté mucho el viaje en metro, la comodidad, la amabilidad de la gente. Pero entiéndeme. Justo esta mañana me estaba lamiendo mi perro la cara para despertarme, y unas horas después me encuentro sola. Otra vez sola. Incluso me siento más sola que antes. Sola por dentro y por fuera.

La boda de mi amiga fue preciosa, nadie más que ella merece algo así. A mí me hizo sentir muchas cosas, pero también pensar. ¿Qué pensé? Pensé... Ni modo... no nos tocó en esta vida. Quizás en otra... ojalá la tierra no se acabe antes y nos permita el tiempo reencarnar. Pensé... ¿y esta vida que es la única que tengo? ¿Voy a estar sola?... ¿Y él? ¿Estará solo?... ¿Y mi mamá? ¿Algún día encontrará un nuevo amor?... ¿Y ese nuevo noviecito de mi hermanita le va a romper el corazón?... ¿Esta vez fue mi culpa?... ¿Voy a encontrar a alguien más?...

Para mi desgracia no sé nada de eso. Sólo sé qué fue lo mejor para los dos. La distancia no es buena. Nuestros planes a futuro no se juntan. Era producto de la inconsciencia el hecho de seguir juntos. Ambos de acuerdo. Como un vil contrato. Como si negociáramos algo que nos beneficiaría a los dos.

Si me beneficia a mí, ¿por qué me siento así?... tal vez aún lo quería más de lo que me imaginaba. Tal vez aún no estaba lista para dejarlo ir. Pero si no es ahora, ¿cuándo?. Y él ¿cómo se estará sintiendo?

Yo me siento sola... me gustaría que mi perrita estuviera aquí conmigo. Ella no se preocupa por nada más que por lamerme la cara. Eso es amor desinteresado. Me gustaría poder explicarle que regresaré pronto y que yo también la extraño. Mi chiquita... si ella estuviera aquí conmigo, serías la ciudad perfecta.

Por todo esto es mi nostalgia, Chicago. Te digo que no eres tú, soy yo. Y sinceramente, me alegro de verte.

Buenas noches.

martes, 29 de septiembre de 2009

Hot air for a cool breeze

Ok... ok, daré el paso difícil. Sí, han pasado como cuatro meses desde mi último post... lo siento. Verán, mi vida ha sido rara y mareante, y en estos cuatro meses han pasado muchas cosas. En primera, estuve en una obra de teatro que me cambió la vida, amo el teatro musical y por un momento quise dejar todo en la vida para ir a perseguir ese sueño... luego recuperé la consciencia al ganarme una beca para estudiar la maestrá en Chicago. Cuando rockstar supo que me iba enloqueció, pero luego se dio cuenta que enloquecer no lo iba a llevar a ningún lado, así que comenzó a intentar (por fin) hacer las cosas bien. Lo intentó tan bien que regresé con él. No fue así de simple, pero pues así está la cosa. Lo que sí es seguro, por lo menos para mí, es que ya no es lo mismo.



Lo de Chicago nunca fue seguro, ya que tras conseguir miles de documentos para la visa aún existía la posiblidad de que me la negaran. Traté de jugar un poco con el destino, es decir, pensaba "si me tengo que ir me iré, mande este documento a tiempo o no, así que no me voy a presionar". Y lo seguí al pie de la letra: para todo me tomé mi tiempo, mandaba las cosas tarde, no tenía mi boleto, no había buscado dónde vivir... nada. Otra chica iba a viajar conmigo, la beca era para dos personas. Ella envió todo a tiempo, todos los papeles, todos los escritos, todas las pruebas, comrpo su boleto, buscó casa... todo lo tenía listo. El día de la cita en la embajada para que nos dieran la visa, a ella se la negaron... a mí me dijeron que volviera a las 4 de la tarde por ella. Esa misma tarde compré mi boleto de avión, al día siguiente encontré un lugar dónde vivir y tres dos días después estaba aquí en Chicago. Por lo mismo, me ha sido difícil no creer en el destino, en que realmente debo estar aquí.



Chicago es una ciudad preciosa, la gente es sencillamente la más amable del mundo y se ha vuelto mi lugar favorito. Sin embargo la experiencia no ha sido fácil. Volveré a México dentro de un año, aunque pronto iré un fin de semana para la boda de una amiga. Y para ver a mi perrita... la extraño tanto.



Ah y entre las cosas que han cambiado, bueno, más bien se han fortalecido, he de contarles que ahora adoro profundamente a los animales, jajajaja... no sé, es algo que tenía de chiquita y que medio olvidé, pero ahora a vuelto, jajajaja.

Todo ha estado bien. Hay muchas nuevas personas y experiencias en mi vida, incluyendo mucho calor, mucho frío, mucho hip hop, mucha Oprah, vivir dos semana en un chiquero asqueroso, luego moverme a un departamento a orillas del precioso Lago Michigan (y el jueves me vuelvo a mudar, qué inestabilidad), semanas enteras de american lifestyle (creo que el american lifestyle consiste en estar ahogado en alcohol y no gastar dinero en ello) y un concierto de U2 bastante malón (ha de ser porque insistían en tocar canciones de su porquería de disco nuevo, y prescindieron de canciones como Pride...).



Y qué más... pues por el momento tengo que irme. Gracias a los que siguen aquí después de tanto tiempo, y a los nuevos bienvenidos.



Para continuar con la bonita tradición les comparto una canción que se coló en mi cabeza justo la noche en que llegué a Chicago (ah porque tenía compu nueva y mi iPod murió en el camino, así que estuve por un breve e insoportable periodo de tiempo, sin música), y como que le gustó andar por ahí, ya que llevo más de un mes y no la puedo sacar por completo... no es que quiera, ya que es una canción preciosa, pero me pone un poco nostálgica. Es de esas canciones que hubiera dado lo que fuera por haberla escrito yo... o por lo menos por escribir algo ligeramente igual de hermoso:



Wish you were here, de Pink Floyd


So, so you think you can tell
Heaven from hell?
Blue skies from pain?
Can you tell a green field
From a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get to you trade
Your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange a walk on par
In the war for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here
We're just two lost souls swimming in a fish bowl
Year after year
Running over the same old ground
What have we found?
The same old fears
Wish you were here...



Una verdadera belleza... como mi vida en este momento.


viernes, 13 de marzo de 2009

That's not my name!

¡Ayer llegó por fin la perrita a mi casa! Mi hermana, que es su legítima dueña, la bautizó como Bibi. Es una preciosidad que camina... no no no, está hermosísima, curiosísima y todo lo que termine con ísima. No saben qué belleza de animalito. La verdad estoy muy contenta! Miren :D


Pues continuando con los nombres, quienes lleven algún tiempo leyéndome sabrán que en el lugar en donde trabajo me encuentro con nombres muy raros/feos: Apolonio, Tiburcio, Elvis, Hamlet, Barney, Fredy Yoni, Yobani... bueno, recientemente hasta a Mafalda vi.


Ok, no están ustedes para saberlo ni yo para contarles, pero trabajo en un lugar en donde llegan, se estudian y se resuelven asuntos de índole criminal. Así pues, la gran mayoría de estas personas con nombres pinchesones son criminales.


Yo solía pensar que era una coincidencia. Sin embargo, hace poco leí que un criminólogo y sociólogo hizo un estudio al respecto. Resulta que dentro de una comunidad aplicó algo llamado Índice de Popularidad de Nombre (PNI, por sus siglas en inglés), en el que nombres populares -no porque sea popular la persona, sino por el número de personas que lo llevan- como Michael, tenían una puntuación de 100, mientras que nombres impopulares, como Jamal, alcanzaban una popularidad de 5 e incluso de 0.5. El resultado reflejó una alarmante tendencia a delinquir entre personas con un PNI bajo. No es que lo que tienen PNI alto no lo hicieran, pero había tendencias importantes. Algo así como que el 80% de los delincuentes de esa comunidad tenían PNI por debajo de 30.


Según el sociólogo ese, la razón tiene mucho trasfondo. Si a un niño le pones un nombre raro (ya no digamos feo), es probable que los demás niños lo comiencen a molestar al respecto desde muy temprana edad. Apodos, burlas, groserías y demás situaciones a las que, si el niño no sabe cómo rsponder o afrontar desde un principio, se volverán cada vez peores, y el niño tiene el riesgo de crecer solo, aislado, y con rencor hacia las demás personas. Eso explica su tendencia a delinquir.


A mí me suena lógico. Por eso tengan cuidado a la hora de nombrar al chamaco: los nombres de los abuelitos o los del santo del día en el que nació NO SIEMPRE son la opción.


Espero que los demás perros no molesten a mi Bibi. Si Bibi Gaytán la hizo ps ella también.