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martes, 13 de abril de 2010

Te vas Alfonsina, con tu soledad

Mis dos poetisas favoritas son Alfonsina Storni y Gioconda Belli.

Hoy no les quiero hablar de la vida y obra de ninguna de las dos. Quiero hablar de la muerte de Alfonsina.

Alfonsina y Horacio Quiroga eran muy buenos amigos. Horacio se suicidó tomando un vaso de cianuro. Alfonsina cayó en depresión, escribió para él el poema "Morir como tú", y luego se suicidó también. Pero esa maravillosa mujer logró que su muerte misma fuera un poema. Se internó poco a poco en el mar, caminando. Qué dolor y qué belleza. Entrar pesada en el mar y salir libre, ligera. Dejar todo atrás. El mar arrojará su cuerpo, pero nunca su espíritu.

Hay gente que canta todo el tiempo sin darse cuenta; hay gente que hace poesía hasta de su muerte. Sin especular mucho de cielo o infierno, cuando me muera (que espero sea después de muchos muchos años y después de haber tenido muchos muchos hijos) me gustaría irme a donde va toda esa gente.

Ahora que el Vaticano perdonó a los Beatles, espero que sea al cielo.

Sabe Dios qué angustia te acompañó, qué dolores viejos calló tu voz...




ALFONSINA Y EL MAR


Por la blanda arena que lame el mar
tu pequeña huella no vuelve más,
un sendero sólo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda.
Un sendero sólo de penas mudas llegó
hasta la espuma.
Sabe Dios qué angustia te acompañó,
qué dolores viejos calló tu voz,
para recostarte arrullada en el canto de las
caracolas marinas.
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola.
Te vas Alfonsina, con tu soledad.
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el pecho y te está llamando.
Y te vas hacia allá, como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral,
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado,
y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado.
Bájame la lámpara un poco más,
déjame que duerma, nodriza, en paz,
y si llama él no le digas que estoy, dile que
Alfonsina no vuelve.
Y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.
Te vas Alfonsina, con tu soledad.
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y te está llamando.
Y te vas hacia allá, como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.



viernes, 22 de enero de 2010

Cantar es derramarse en gotas de aire

¿Qué es el canto de los pájaros, Adán?

Son los pájaros mismos que se hacen aire. Cantar es derramarse en gotas de aire, en hilos de aire temblar.

Entonces los pájaros están maduros y se les cae la garganta en hojas, y sus hojas son suaves, penetrantes, a veces rápidas... ¿Por qué? ¿Por qué no estoy madura yo?

Cuando estés madura te vas a desprender de tí misma, y lo que seas de fruta se alegrará, y lo que seas de rama quedará temblando. Entonces lo sabrás. El sol no te ha penetrado como al día. Estás amaneciendo.

¡Yo quiero cantar! Tengo un aire apretado, un aire de pájaro y de mí... ¡Yo voy a cantar!

Tú estás cantando siempre, sin darte cuenta. Eres igual que el agua. Tampoco las piedras se dan cuenta, y su cal silenciosa se reúne y canta silenciosamente.

Jaime Sabines

viernes, 13 de junio de 2008

Qué bien me caen los chilenos



Neta que sí.


Cuando era puberta solía ser re bien fan de La Ley; también soy gran admiradora de Pablo Neruda.


Mi amiga Topo es chilena y es la pura buena onda.


Un amigo del rockstar que tambien es chileno, y fan de Bon Jovi, es el puro rock.


En resumen, toda la gente de Chile que conozco es bien cool. Además su acento es muy lindo, es como relajante, no se... me encanta.


Y como dato, la portada de "Libertad" el más reciente disco de Velvet Revolver que ilustra este post, tomó en su diseño al símbolo de la libertad chileno.


Si algún chileno llega a caer por acá, le mando un enorme saludo hasta aquella tierra tan bonita y tan llena de buenas personas. Ojalá que la pueda conocer algún día, y que se resuelva pronto su crisis estudiantil.


A continuación, mis queridos lectores, el Poema XV de Pablo Neruda, de su libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada:




Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
Y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma,
Emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
Y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante,
y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio.
Claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


Qué bonito es lo bonito.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Como cuando con besos me acribillas

Hoy, no se por qué, me siento así:

Eclipse, de Griselda Álvarez (es poema, por eso no les pongo video)

Cómo te pienso hoy
cómo te amo.
Cómo te vuelvo a edificar
entero.
Cómo me abrigo en tí
de enero a enero.
Y cómo en primavera
te reclamo.
En otoño,
tal vez te desparramo,
hoja tras hoja.
Y en tus ramas quiero
comerte en el verano
cosechero.
Entre los frutos
que en tu Eclipse llamo.
En las cuatro estaciones
me sorprendes
en las cuatro también
me maravillas
¡Todo lo sumas!
¡Todo lo trasciendes!
Tus renuevos,
tus frutos, tus semillas,
lo mismo si en la ausencia
me suspendes.
Como cuando con besos me acribillas...

Qué noche inolvidable de aquel dia
Desde entonces me siento liberada
por tu luz para siempre iluminada
y arropada en tu sombra y alegría
Yo sola se cómo eres
Una guía que me llegó esa noche atormentada
Desde entonces, te sirvo de morada
y eres huésped eterno en mi crujía
Como corre la luz en una caña hueca
Corre por mis espaldas escalofrío
Porque tu carne con la mía se trueca
Y tu ansiedad se funde en mi vacío
Como si fuera yo una tierra seca
¡Como si fueras tú mi primer río!
En las cuatro estaciones
me sorprendes
en las cuatro también
me maravillas
¡Todo lo sumas!
¡Todo lo trasciendes!
Tus renuevos,
tus frutos, tus semillas,
lo mismo si en la ausencia
me suspendes.
Como cuando con besos me acribillas.


Ha de ser por el Eclipse de hoy :D

(El post anterior fue suprimido por tratarse de una verdadera Oda al mal viaje)


lunes, 21 de mayo de 2007

¿Amor, soy un misterioso tarro de chela?

Hace tiempo tomé un taller de verano de teatro. El profesor, al ver que éramos un grupo de puras niñas y, supongo, con poca materia actoral que trabajar, nos pidió un día llevar una rosa. Ese día no fui -de lo cual luego me arrepentí mucho- pero me contaron que habló en la clase de la historia de la rosa, tanto de sus orígenes como en las artes. Me contaron, por ejemplo, que la rosa no se encontraba en la natulareza, sino que fue una "invención" de los persas, los cuales, al mezclar entre sí distintos tipos de flores y sus semillas, la obtuvieron como resultado. También habló soble la importancia poética de la rosa, y de como siempre se le compara con la mujer... pero no entraron en detalles mis compañeras al repetirme la cátedra del profesor.

En otra clase, el profesor volvió a mencionar a la rosa, pero de otro modo. Nos leyó un fragmento literario, que fue este:


Los pechicos como dos claudias reinas, la cintura que se puede ceñir con el tallo de una rosa, los finos brazos que levanta cuando canta, y las piernas con las que cuando danza vuela. Toda ella es un misterioso vaso de perfume, y aun ahora que el gran ejército está perdido en las arenas, y el emperador como embriagado en su tienda de lienzo rojo, no hay soldado que no diga que tan gentil, suave y dulcísima señora vale la muerte.
*Fragmento de Merlín y Familia, por Álvaro Cunqueiro.

Nos lo leyó una y otra vez, fascinado con cada palabra. Hizo hincapié en la manera de sublimar a una mujer, la forma divina en que se hace su descripción y, una vez más, la alusión a la rosa. Pero lo que más nos recalcó fue la parte del misterioso vaso de perfume.

Nunca entreguen absolutamente nada, ni tiempo, ni lágrimas, ni sentimientos, a un hombre que no piense que ustedes son un misterioso vaso de perfume, nos dijo. Mis compañeras bromearon sobre cómo le preguntarían a sus hombres "oye mi amor... ¿soy un misterioso vaso de perfume?" y las sabias respuestas que ellos darían -¡Quítate, está jugando el Temo!... ¡Shhh, van a decir los números del Melateeee!... ¡¿Qué?! ¿Que si eres qué?... ¿Estás peda?-.

A mí me dejó pensando (sí, a veces pienso). Luego hablé con él y me dijo que lo que realmente nos quiso aconsejarnos es que, siendo sus alumnas mujeres buenas, busquemos hombres que nos valoren por el ser poético y sublime que es la mujer, que somos cada una de nosotras, a los ojos de un hombre con esa sensibilidad. Me contó que, por ejemplo, en el antiguo Japón, algunos hombres pagaban a las geishas por acostarse con ellas... pero literalmente acostarse, o sea, yacer a su lado en una cama simplemente, sin tocarla siquiera, sin verla desnuda. Sólo por el privilegio que significa tener a una mujer de tal categoría a su lado. Datos como éste lo llevaban a traumas severos cuando oía de mujeres buenas, educadas y distinguidas, que eran maltratadas por sus parejas, tanto física como verbal o psicológicamente, o cuando sabía de mujeres así que no eran valoradas por su pareja, que eran insultadas con palabras o con acciones, ignoradas, humilladas... y peor cuando ellas mismas llegan a sentirse devaluadas después de tanto oír la basura que son.

Ninguna mujer (bueno... la mataviejitas y especímenes por el estilo no cuentan, me refiero a mujeres en toda la extensión de la palabra... por eso me refiero a "mujeres buenas"... favor de no ser tan literales) merece maltrato alguno de nadie, y menos de un hombre, fisiológicamente diseñado para ser protector. No debemos dejarnos caer en relaciones que sólo nos lastimen, que nos causen dolor. Ese es el mensaje que me quiso transmitir mi profesor: nunca perder el tiempo con un hombre que no nos haga sentir un misterioso vaso de perfume. Tampoco que nos idolatren y que nosotras tratemos al pobre como esclavo... sino simplemente que no se vaya al otro extremo. Que nunca pierda de vista que las mujeres, les guste o no, somos más frágiles (física y sentimentalmente) que ellos, y que si deciden amarnos, decidirán también procurar nuestro bienestar en todo momento... o por lo menos no provocarnos tamaños malestares.

Sí, se que también hay mujeres maltratadoras (el 0.02% de los casos, sobretodo en las relaciones de pareja), o locas, o psicóticas, o rameras, prostitutas, vulgares, verduleras, ponecuernos, calientahuevos o como les quieran decir, pero decir que estas congéneres son mujeres en toda la extensión de la palabra es como decir que un vulgar maltratador violador es un hombre en toda la extensión de la palabra. Hablo de lo bonito de la especie humana. Hombres y mujeres... bien, con buenos sentimientos, que busquen el bienestar de sus parejas y la estabilidad, aunque sea en un futuro, o por lo menos que no busque hacer daño.

Decidí seguir el consejo del maestro de teatro y buscar toda la vida a un hombre que piense que soy un misterioso vaso de perfume. Mientras lo encuentro, tengo a uno que tal vez y sólo tal vez piense que soy como un tarro de chela... a huevo.