Mostrando las entradas con la etiqueta cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cuentos. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de enero de 2010

Not that into you

Curioseando entre mis curiosidades, encontré una hoja arrugada con una escena de teatro que me causó muchas cosas cuando la hice. Fue cuando estudiaba teatro, estaba yo bien chavita... pero me acuerdo... me acuerdo... qué trabajo me costaba la maldita, en todos sentidos.

Era así, sin más:


En una cama.


Las cosas no están funciondo.


No... creo que no.


¿Entonces?


Qué.


Pregunto.


No lo sé. Yo desde hace tiempo te noto... ¿te puedo hablar con la verdad?


Claro.


Pues creo que te estás empeñando en hacer exactamente lo que yo no deseo. No deseo un hombre así, a un hombre que me da esa incertidumbre. Ya no quiero esperar las llamadas que prometes y no llegan, ni las citas en las que nunca estarás. Aún no he terminado del todo con la separación anterior y ya me estoy preocupando por estas cosas. No, no quiero. Ya lo sufrí, y ya no estoy dispuesta a volver a ese hoyo. Y no me veas así ni te quedes callado, que ya sé que lo haces para que yo hable y hable y... Mira, estoy experimentando algo de libertad que me gusta mucho. Me estoy recuperando de muchas cosas. Sé que puede sonar egoísta... pero tengo que pensar en mí... hace mucho tiempo que no lo hago. Además yo... pienso que... ah, no sé... que no eres el hombre que necesito.

Ajá.


Y tú, qué piensas.


Creo que tienes toda la razón.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Lunática

Dicen que las gitanas platican con la luna por las noches...

Luna: ¿Qué haces despierta a estas horas, niña?
Ella: No puedo dormir.
Luna: ¿Pensando en él?
Ella: Sí.
Luna: ¿Ahora de qué te acordaste?
Ella: De una noche... una de las pocas noches que dormimos juntos. Estaba tras de mí y me abrazaba. Yo apreté fuertemente sus brazos alrededor de mi cintura y le dije "Amor, no me sueltes". Él me dijo "No, no te soltaré nunca". Y así nos quedamos dormidos.
Luna: Qué lindo. Lo extrañas mucho...
Ella: Sí...
Luna: ¿Por qué no le hablas? ¿Por qué no lo buscas otra vez?
Ella: No puedo.
Luna: ¿Por qué?
Ella: Porque... porque ya no podemos estar juntos. Y... sobretodo, nunca lo voy a poder perdonar.
Luna: ¿¡Pero qué es eso que no puedes perdonarle a la persona que tanto quieres!? ¿Qué es lo que no le puedes perdonar, niña? ¿Que te haya engañado? ¿Que te haya mentido?
Ella: No, eso lo perdoné de corazón en su momento.
Luna: ¿Que siempre te hacía llorar?
Ella: No, no siempre me hacía llorar. Yo tenía mucho que ver también en mis llantos.
Luna: ¿Su falta de pasión? ¿Su falta de entrega?
Ella: No, me acostumbré a quererlo así.
Luna: ¿Que te haya dicho que ya se acostumbró a vivir sin tí?
Ella: No, eso podría perdonarlo.
Luna: ¿Su rechazo?
Ella: Eso es difícil... pero sé que podría llegar a perdonarlo también...
Luna: ¿Entonces? ¿Qué es más grave que todo eso?
Ella: Que me haya soltado.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Dirty Lil' Mermaid!

Como muchos sabrán, la película 'La Sirenita' de Disney que me hizo creerme sirena cuando tenía tres años, no tiene nada que ver con el cuento original, escrito por el danés más optimista de la historia (... not!), Hans Christian Andersen. Al parecer, el amigo Hans tenía muchos problemas con las mujeres, vivía de amor platónico en otro y la mayoría de las veces era rechazado terminantemente... tal vez, la razón era su increíblemente buen aspecto (... not!).



La historia de 'Den Lille Havfrue' ('La Sirenita' en Danés) trata de una sirenita (plebeya, no la hija más pequeña del rey del mar) que rescata a un náufrago y lo lleva a la orilla. El náufrago ya estaba comprometido con otra mujer y nisiquiera se percata de que una pequeña criatura mitológica lo rescató, pero ella se enamora perdidamente de él, por lo que va con la bruja del mar (que definitivamente no era una pulpa malévola que estaba tras el trono de su padre) y le pide que le de piernas. Como pago, le corta la lengua (no guarda su voz en un caracol para usarlo después), además de que a cada paso que daba, la sirenita tenía que soportar un dolor terrible, como filosos cuchillos clavándose en sus pies (como hemos sentido todas las mujeres en alguna boda en la que llevamos tacones altos y aún así nos la pasamos baile y baile... pobre sirenita).



Sin saber mucho de la deslenguada y extraña muchacha que se aparece ante él caminando como pollo espinado, el hombre se casa con su prometida. La sirenita se echa un clavado de nuevo para contarle (a señas) ese pequeño inconveniente a la bruja, la cual le dice que si quiere volver a ser sirena, tiene que matar a su amado, sacándole el corazón con una daga; de lo contrario, se convertiría en espuma de mar. La sirenita lleva la daga ante su lecho nupcial (suyo de él) pero no se atreve a matar a aquella bella criatura que yacía en los brazos de morfeo.



Entonces, se sumerge en una profunda depresión que termina por convertirla en espuma de mar (no es cierto... recuerden que esa fue la amenaza de la bruja y la cumplió). FIN.



Sin embargo, aún en estos días podemos ver a la sirenita despidiendo a los barcos en un pequeño puerto de Copenhaguen, segundos antes de volverse espuma, mirando nostálgicamente al horizonte y, muy seguramente, pensando 'ah pinches hombres'.





Me encanta :D



Me acordé de esta bella historia por esta nota que ví en un periódico (porque contrario a lo que la malcogidez los pueda llevar a pensar, sí los leo), y que dice que VARIOS EXPERTOS DEBATEN LOS FINALES FELICES DE LOS CUENTOS DE HADAS, Y UNO ASEGURA QUE NO SON FACTIBLES... no pues sí, seguro hace falta ser mega experto para darnos cuenta de eso y hacer todo un estudio para comprobarlo. Voy a hacer un estudio científico para demostrar que la historia de la sirenita tampoco es factible porque, hasta la fecha, no se puede transformar la materia en espuma de mar. Expertos malacopas.


viernes, 12 de septiembre de 2008

Dicen

Advertencia: El plagio o cualquier uso sin autorización del siguiente relato puede ocasionar ladillas, vómito esporádico, impotencia sexual, androginia, muerte por suicidio emo, frigidez, pérdida total de dientes, pérdida inexplicable del miembro viril, verrugas genitales, SARS y cualquier otra cepa asiática que sólo le daba a los pollos, cuyo tratamiento es desconocido incluso en hospitales de Houston... o todo a la vez.**

Dicen

¿Qué crees que dicen? ¿Quién? Pues dicen por ahí. ¿Qué dicen? Que Jimena está embarazada? ¿De quién? Pues no se, dicen que andaba con Gonzalo. ¿El del taller? No, el de la carnicería, creo. Ah qué caray… ¿Cuántos años tiene la Jimena, tú? No sé… Oye, ¿cuántos años tiene Jimenita? ¿Jimena? Creo que como diecisiete, ¿por qué? Pues porque está embarazada. ¡¿Jimena Jimena?! Sí. ¿Quién te dijo? Pues dicen. Yo la vi ayer. ¿Será cierto tú? ¿Qué? Que Jimena está embarazada? ¡¿Mi vecina?! Sí, ¿pues qué otra Jimena conoces? No ninguna, pero se me hace raro… ¿quién les dijo? Pues dicen. ¿Será? ¿Jimena? ¿Qué con Jimena? Que está embarazada. ¡Dios santo! ¡Pero si está re chiquita la muchacha! ¿Qué dicen? Pues dicen por ahí que Jimena embarazada. ¡¿La novia de mi Gonzalo?! ¡No es cierto¡ ¿Quién les dijo? Andan diciendo por ahí, ya ve como corren los rumores. ¿Y mi hijo ya sabe? Pues dicen que ya tiene como tres meses. Pero si está re flaquita. Uy, así de chiquita como está y siendo el primero, ni se les nota; yo cuando tuve a mi hijo estaba así o más delgada que ella y no se me notó casi hasta que iba a nacer. Pues entonces igual y ya tiene más tiempo. ¿De qué? Jimena. ¿De qué? De embarazada. ¡¿Jimena?! ¡No me digas! ¿De quién? De mi hijo. ¿Y cuánto tiempo tiene? Pues dicen que ya ha de tener como cuatro meses, lo que pasa es que no se le nota porque es el primero y está jovencita. Ah qué caray con estas muchachas… quién iba a decir ¿verdad? Tan decentita que se veía. Pues a mí ya me habían dicho cosas de ella. ¡Ay mi pobre hijo! ¡Virgen santísima! Si apenas tiene dinero. ¿Y si no es de él? Pues ojalá que no … ¿sí dicen que es de él? Sí, claramente me dijeron que era de Gonzalo, el muchacho de la carnicería. ¿Qué dicen? Que Jimenita lleva como cinco meses de embarazada. Dicen que la embarazó su hijo, pero que no está segura. ¿Tu hijo Gonzalo? Pues eso dicen, pero quién sabe. ¿Y qué va a hacer? ¡Ay Dios mío, pues si es de mi Gonzalo, no sé! Quién sabe si sea de él. ¿Jimena Jimena? Sí, Jimena. Que raro, ayer fue a mi consultorio porque tiene problemas con una muela, le saqué radiografía, le pregunté si estaba embarazada y me dijo que no. Ah pues igual y ya abortó. ¿Quién? Jimena ¿Qué? Qué Jimena acaba de abortar a un bebé como de cinco meses porque no sabía quién era el papá. ¡¿Jimena?!...

*Cualquier Jimena que se sienta agraviada por el presente relato, no lo haga, no es personal... de hecho no conozco a ninguna Jimena.
**La idea de la advertencia del principio la tomé de este entretenido blog. Me pareció más divertido que el clásico "Este cuento está protegido por Batman y Robin".

viernes, 21 de diciembre de 2007

La promesa

Una noche en que ellos bailaban juntos, uno dijo:
- Prométeme que si, por lo que sea me dejaras de querer, me lo vas a decir.
- ... Te lo prometo. Pero prométeme tú lo mismo.
- Te lo prometo.
Tiempo después, él le dijo a ella "Perdóname, pero ya no te quiero" y se fue.
Pasaron varios años e hicieron sus vidas sin volver a saber uno del otro; un día, él llegó a su casa y notó que tenía correspondencia.
Tomó el sobre y lo llevó a su habitación. No tenía remitente.
Al abrirlo, vio que ella le había escrito: "Ya no te quiero".

miércoles, 13 de junio de 2007

Wake me up when September ends


Les prometí Para Septiembre en este post. Y yo siempre cumplo lo que prometo, jajaja. Antes déjenme que les contextualice un poco el relato, para que no me tachen de loca amargada a la primera.

Lo escribí tomando como premisa que el amor no existe. A lo que las personas llamamos AMOR es uno o varios sentimientos o emociones distintas. Sofía lo explica en el cuento: alguien te puede gustar físicamente y además te la pasas bien con él y ya sientes que lo amas. O bien lo admiras y te atrae. O lo que sea. Esa era la teoría.

Después de haber filosofado al respecto me pregunté... ¿qué pasa si sólo hay uno de estos sentimientos? Pues nada, sentirás cariño o gusto o admiración por la persona. ¿Pero si es un sentimiento MUY fuerte? Por ejemplo, una GRAN E INMENSAMENTE ENORME admiración? Pues es un fanatismo extremo, de esos en donde matan al objeto de admiración. Eso le pasaba a Álvaro: una enorme e imperiosa necesidad.

Pero bueno, aquí está. Puede que no sea tan bueno como Natalia. A fin de cuentas Natalia ganó a la primera, y este ya van dos veces que lo mando y dos veces que me lo batean. Pero en fin, a mí me encanta, ojalá les guste. Y como dato... la mayor parte de la historia se me ocurrió a partir de la imagen de este post, la de arriba. Ellos son Álvaro y Sofía. Mmm... bueno, no, a Álvaro me lo imagino distinto. Pero ella sí es Sofía.

P.S. Me quedé con ganas de contarles que me voy de intercambio. Para septiembre, precisamente. A veces me gustaría que ya fuera septiembre, para ya largarme, para dejar todo esto. Siento que no estoy a gusto con ningún aspecto de mi vida, que estoy en un Stand By eterno y me desespero de sobremanera... Me gustaría dormirme y que me despierten justo con el tiempo necesario para hacer mis maletas y tomar un taxi al aeropuerto.

sábado, 9 de junio de 2007

I write sins, not tragedies


Siempre me ha gustado mucho escribir sobre lo que sea. De chiquita tenía un "diario", de esos de Hello Kitty que disque tienen candado y todo, pero se podía abrir con un pasador para el cabello. Lo se porque perdí la llave y para abrirlo usaba un pasador para el cabello.


Escribía sobre perros, danza, viajes, no se, lo que fuera. Luego se me ocurrían historias estúpidas... y las escriíba.


Cuando tenía como 12 años se me ocurrió una historia sobre una chica que podía hablar con el fantasma de su novio. Luego comprendí que tal vez me había fusilado la idea de "Ghost". Después escribí una sobre un joven mudo que atendía en una caja y se enamoraba de una cliente. Pura pendejada como pueden ver... bueno, la historia del mudo no era tan mala, tal vez la arregle pronto.


El primer cuentito chido que escribí fue a los 15 años y era sobre una indígena llamada Teresa, cuyo marido la apostaba en un juego y la perdía. Estaba medio fuerte, pero me gustaba mucho: era oscura, de esas en que no distingues bien si es realista o fatalista. Con esta historia gané un concurso de creación lietraria de mi sistema universitario, en tercer semestre de la prepa. Escribí luego otras cosas, pero no me gustaban así que ya no las metí a ningún concurso. Entonces llegó Sofía. A mi cabeza, claro.

La historia de Sofía me fascinó desde que se me ocurrió, y la escribí con mucho esmero, durante casi dos meses. La metí con mucha seguridad de que ganaría algo. La titulé Para Septiembre. Era infinitamente mejor que la historia de Teresa. Pero no ganó nada. Me deprimí y en el siguiente concurso no metí nada.

En el concurso del 2006, metí un cuento sonso que había escrito en tres días (o sea, en dos patadas), que se me ocurrió una tarde de sábado mientras me estaba bañando, y que no me parecía la gran cosa aunque se que es bonito. Lo llamé Natalia. Lo metí como pretexto para darle otra oportunidad a Para Septiembre. Y metí otro cuento también, sobre un músico frustrado llamado Roberto; el cuento se llamaba Ni así.

Y de esos tres cuentos, ganó uno.

No, no fue Para Septiembre. Fue Natalia.

Aquí está la pagina de los resultados del concurso (que fue a nivel nacional), busquen Natalia en Cuento Largo, en la categoría de profesional; y aquí la nota del campus cuando me dieron mi reconocimiento ahí, soy la de la izquierda.

No fui a la premiación grande, que fue en Toluca. Me dio mucho coraje que no ganara Para Septiembre y aparte tenía ensayos de una obra de teatro. Qué curioso es que a veces lo que más te gusta o en lo que más tienes fe, simplemente no es lo mejor.




Haced click aquí si se les antoja leer Natalia. Si no, pues no.

*Si quieren, merecen, necesitan hacer uso del texto de Natalia, nomás avísenme y seré felíz.