Como muchos sabrán, la película 'La Sirenita' de Disney que me hizo creerme sirena cuando tenía tres años, no tiene nada que ver con el cuento original, escrito por el danés más optimista de la historia (... not!), Hans Christian Andersen. Al parecer, el amigo Hans tenía muchos problemas con las mujeres, vivía de amor platónico en otro y la mayoría de las veces era rechazado terminantemente... tal vez, la razón era su increíblemente buen aspecto (... not!).
La historia de 'Den Lille Havfrue' ('La Sirenita' en Danés) trata de una sirenita (plebeya, no la hija más pequeña del rey del mar) que rescata a un náufrago y lo lleva a la orilla. El náufrago ya estaba comprometido con otra mujer y nisiquiera se percata de que una pequeña criatura mitológica lo rescató, pero ella se enamora perdidamente de él, por lo que va con la bruja del mar (que definitivamente no era una pulpa malévola que estaba tras el trono de su padre) y le pide que le de piernas. Como pago, le corta la lengua (no guarda su voz en un caracol para usarlo después), además de que a cada paso que daba, la sirenita tenía que soportar un dolor terrible, como filosos cuchillos clavándose en sus pies (como hemos sentido todas las mujeres en alguna boda en la que llevamos tacones altos y aún así nos la pasamos baile y baile... pobre sirenita).
Sin saber mucho de la deslenguada y extraña muchacha que se aparece ante él caminando como pollo espinado, el hombre se casa con su prometida. La sirenita se echa un clavado de nuevo para contarle (a señas) ese pequeño inconveniente a la bruja, la cual le dice que si quiere volver a ser sirena, tiene que matar a su amado, sacándole el corazón con una daga; de lo contrario, se convertiría en espuma de mar. La sirenita lleva la daga ante su lecho nupcial (suyo de él) pero no se atreve a matar a aquella bella criatura que yacía en los brazos de morfeo.
Entonces, se sumerge en una profunda depresión que termina por convertirla en espuma de mar (no es cierto... recuerden que esa fue la amenaza de la bruja y la cumplió). FIN.
Sin embargo, aún en estos días podemos ver a la sirenita despidiendo a los barcos en un pequeño puerto de Copenhaguen, segundos antes de volverse espuma, mirando nostálgicamente al horizonte y, muy seguramente, pensando 'ah pinches hombres'.

Me encanta :D
Me acordé de esta bella historia por esta nota que ví en un periódico (porque contrario a lo que la malcogidez los pueda llevar a pensar, sí los leo), y que dice que VARIOS EXPERTOS DEBATEN LOS FINALES FELICES DE LOS CUENTOS DE HADAS, Y UNO ASEGURA QUE NO SON FACTIBLES... no pues sí, seguro hace falta ser mega experto para darnos cuenta de eso y hacer todo un estudio para comprobarlo. Voy a hacer un estudio científico para demostrar que la historia de la sirenita tampoco es factible porque, hasta la fecha, no se puede transformar la materia en espuma de mar. Expertos malacopas.


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