Siempre me ha gustado mucho escribir sobre lo que sea. De chiquita tenía un "diario", de esos de Hello Kitty que disque tienen candado y todo, pero se podía abrir con un pasador para el cabello. Lo se porque perdí la llave y para abrirlo usaba un pasador para el cabello.
Escribía sobre perros, danza, viajes, no se, lo que fuera. Luego se me ocurrían historias estúpidas... y las escriíba.
Cuando tenía como 12 años se me ocurrió una historia sobre una chica que podía hablar con el fantasma de su novio. Luego comprendí que tal vez me había fusilado la idea de "Ghost". Después escribí una sobre un joven mudo que atendía en una caja y se enamoraba de una cliente. Pura pendejada como pueden ver... bueno, la historia del mudo no era tan mala, tal vez la arregle pronto.
El primer cuentito chido que escribí fue a los 15 años y era sobre una indígena llamada Teresa, cuyo marido la apostaba en un juego y la perdía. Estaba medio fuerte, pero me gustaba mucho: era oscura, de esas en que no distingues bien si es realista o fatalista. Con esta historia gané un concurso de creación lietraria de mi sistema universitario, en tercer semestre de la prepa. Escribí luego otras cosas, pero no me gustaban así que ya no las metí a ningún concurso. Entonces llegó Sofía. A mi cabeza, claro.
La historia de Sofía me fascinó desde que se me ocurrió, y la escribí con mucho esmero, durante casi dos meses. La metí con mucha seguridad de que ganaría algo. La titulé Para Septiembre. Era infinitamente mejor que la historia de Teresa. Pero no ganó nada. Me deprimí y en el siguiente concurso no metí nada.
En el concurso del 2006, metí un cuento sonso que había e
scrito en tres días (o sea, en dos patadas), que se me ocurrió una tarde de sábado mientras me estaba bañando, y que no me parecía la gran cosa aunque se que es bonito. Lo llamé Natalia. Lo metí como pretexto para darle otra oportunidad a Para Septiembre. Y metí otro cuento también, sobre un músico frustrado llamado Roberto; el cuento se llamaba Ni así.
scrito en tres días (o sea, en dos patadas), que se me ocurrió una tarde de sábado mientras me estaba bañando, y que no me parecía la gran cosa aunque se que es bonito. Lo llamé Natalia. Lo metí como pretexto para darle otra oportunidad a Para Septiembre. Y metí otro cuento también, sobre un músico frustrado llamado Roberto; el cuento se llamaba Ni así. Y de esos tres cuentos, ganó uno.
No, no fue Para Septiembre. Fue Natalia.
Aquí está la pagina de los resultados del concurso (que fue a nivel nacional), busquen Natalia en Cuento Largo, en la categoría de profesional; y aquí la nota del campus cuando me dieron mi reconocimiento ahí, soy la de la izquierda.
No fui a la premiación grande, que fue en Toluca. Me dio mucho coraje que no ganara Para Septiembre y aparte tenía ensayos de una obra de teatro. Qué curioso es que a veces lo que más te gusta o en lo que más tienes fe, simplemente no es lo mejor.
*Si quieren, merecen, necesitan hacer uso del texto de Natalia, nomás avísenme y seré felíz.


5 comentarios:
Qué ondas? oye no puedo accesar al cuento de Natalia y deberías de publicar también el de Para Septiembre para poderlo leer. Por cierto felicidades por los premios!!
Hola epi, gracias por las felicitaciones!. Ya corregí el link de Natalia, ahí nomás entras y lo puedes bajar, está en PDF. Para Septiembre lo subiré en otra ocasión, lo prometo :D
Ya dijiste! felicidades por los premios, me gusto mucho el de Natalia.
Muchas gracias Junky! Prometido está.
Buenazo!!! Me deja impactado y ansioso por leer el que sigue
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