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viernes, 22 de agosto de 2008

Dirty Lil' Thing's Wolrd Tour, vol. 3

Ok, pues ya para finalizar esta agónica serie redactada entre expedientes, café, sentencias e impresoras, y aprovechando que mi jefa no está para vigilar qué hago con la compu y que puse el shuffle del iPod y que salió "Here it goes again" de Ok Go, que me pone de buenas, continuaré con la narración del viaje, no sin antes comentarles algo que aprendí allá sobre las distintas razas humanas que habitan el norte del mundo europeo.


Aunque para nosotros todos son güerotes y grandotes, la realidad es que son tres razas de distintas características: La escandinava o nórdica, la eslava y la fino-húngara. Los escandinavos son parecidos a la imagen que tenemos de los vikingos: de complexión media-robusta (claro que hay de todo), muy rubios (cabello amarillo y piel blanca blanca blanca, o bien pelirrojos) y, no se, como grandes en todo aspecto (supongo), de caras y cabezas más bien cuadradas y facciones entre sencillas y toscas pero en general armoniosas. Los fino-húngaros vienen de no se qué montañas, pero bajaron a nivel de la tierra y se asentaron en tres países: Finlandia, Hungría y Estonia. Hablan tres lenguas distintas, pero de la misma familia, y esa familia de lenguaje -también llamada fino-húngara- no tiene relación con NINGUNA otra lengua del mundo, por lo que es una de las más complicadas. Sus facciones son más alargadas, e incluso sus ojos llegan a ser rasgadones o almendrados y de colores muy bonitos. No son tan altos; además es común que no sean rubios rubios, sino como de un rubio más oscuro y piel no tan blanca casi transparente... pero rubios a fin de cuentas. Y por último, los eslavos, que son mucho muy altos y de complexión más delgada. Por lo general son rubios, pero entre más baja uno por Europa, más se encuentra eslavos de cabello y ojos totalmente negros (como por los Balcanes es muy común). Aparte en Polonia son como orejones y rositas... como el papa, jiji (el papa chido, no el de ahorita que ni es eslavo ni viene al caso). De lo que llevamos hasta ahorita, en Suecia son nórdicos, y en Riga y en Polonia son eslavos.


Helsinki
Estuvo padre. No se si más bien me dieron envidia por lo B I E N que viven los fineses. No había mucho qué ver... bueno, la ¡Iglesia del Roooock! (realmente se llamaba 'Rock Church', y consistía en una iglesia esculpida dentro de una piedra enorme... estaba bien chicles) y ya... pero lo interesante es el endemoniadamente alto nivel de vida que tienen por allá. Claro que se les va como la mitad del salario en impuestos, pero tienen médico, escuela, universidades y comida para niños menores de 12 años GRATIS. Aparte el salario promedio es de 30,000 pesos mexicanos ya descontándole los impuestos. Nos dijo la guía: "Aquí no hay muchos ladrones ya que no hace falta robar... el gobierno lo hace por tí". Por lo demás... mmm tienen muchos bosques... ah y Nokia es de Finlandia! ¿Ustedes sabían? Porque yo no. Ah, y casi todos los fineses sabían español... la mayoría domina de entre 5 y 6 idiomas. Ósom. Supongo que está de más señalar que son fino-húngaros y hablan finés.


San Petesburgo
El sueño de mi vida era conocer Rusia. Al principio la ciudad no me hiper impresionó. Sí sí, muy bonito, bye. Además, ya sabrán, los rusos no tienen mucha fama de ser lo más amable del mundo. Pero una vez que te vas a dentrando en la ciudad, en los palacios, en los jardines, en los monumentos, en los ríos, los puentes, los colores... te das cuenta de que la ciudad, en efecto, es un sueño. Un sueño que alguna persona muy imaginativa y con tendencias comunistas te está narrando al oído (porque sí que contrasta muchísimo, de una bnqueta a otra, la San Petesburgo imperial con la socialista). En fin, me gustó mucho. Por supuesto, fui a los palacios de Invierno (en el Hermitage) y Verano (el de Catalina, en Pushkin), y concluí que los palacios rusos son los más lujosos que he visto en mi vida (en esta) y eso que conozco palacios franceses, españoles, alemanes y árabes. Es casi demasiado.. sería demasiado si no todo fueran reconstrucciones de los verdaderos palacios, hechos cachitos por la invasión alemana. El buen Hitler dejó recuerditos de sus viajes por toda Europa.
Los rusos son eslavos.


Tallin
Cuando llegué a Tallin dije "¿eso qué?", pero entre más la conocía, más me empezó a gustar. Es una ciudad completamente medieval, con torres y edificaciones que datan de siglos tan remotos como el VIII. Hermosísima. Se queda en mi top 3 (Gdansk, Tallin y San Petesburgo). Lo que se me hizo muy chistoso fue el carácter de los estonianos. Nos contaba la guía de turistas que son híper mega secos, individualistas y poco sociables. Se puede ver eso hasta en las casas, las bardas son muy altas para no tener contacto con los vecinos y las ventanas y todo está cerrado para no tener contacto con el exterior. La guía nos dijo que si le sonríes a alguien en la calle o si saludas a alguien que no conoces, creerán que estás borracho. Pero lo más impresionante es que cuando una mujer va a tener un hijo, le dan 18 MESES (DIECIOCHO) DE LICENCIA CON GOCE DE SUELDO!!! Si en México hicieran eso, seríamos más mexicanos que chinos.
En Estonia son fino-húngaros.


Copenhaguen
Caminé mucho bajo el sol a como 33 grados centígrados y vi tres cosas interesantes. La primera fue La Sirenita (Den Lille Havfrue), a la que prometo dedicarle un post. La segunda fue que el palacio de la reina Margarita está todo lleno de corazoncitos, e incluso las monedas... soy fan, si yo fuera reina haría que todo el palacio tuviera corazones, mariposas y en colores rosa y morado. La tercera fue Ny Havn, o New Haven... es un puerto bien chidísimo y bien cotorro, con casitas de colores y un buen de barquitos donde se supone que, en una de las casas de colores, vivió Hans Christian Andersen. Ah y también fui a un museo donde pude ver objetos de la prehistoria (por ejemplo, puntas de flechas, figuritas de hueso, de ámbar, entierros prehistóricos, cráneos de cro-magnones y neanderthales... orgasmeante) y de vikingos. Los daneses son nórdicos.


Oslo
Hay dos cosas bien chidas de Oslo. La primera es el museo vikingo. Yo quiero ser vikinga y quiero serlo ya. Está AWESOME. Hay barcos y un buen de objetos personales, hasta cabello. Los cascos vikingos enormes, esos cabrones eran gigantes. Sus zapatos miden lo que mide mi pierna. Sublime. ¿Quieren saber por qué existen estos museos y cuentan con todas estas cosas? (si no quieren, no lean lo que sigue) Pues resulta que los vikingos enterraban a sus muertos en sus barcos. O sea, si una persona tenía un barco y se moría, la enterraban en él. Pero literal, o sea, abrían un hiper hoyo en la tierra y enterraban ahí al barco con el muerto y todos sus objetos personales, cosa que los países nórdicos descubrieron hasta principios del siglo veinte, cuando unas vacas que pastaban comenzaron a mascar un cuerno de vikingo... o algo así (el español de la guía era pésimo). La segunda cosa que me encantó es lo referente al mar y la naturaleza. Noruega tiene paisajes preciosos (como los que pinta Pedro Pérez Pereyra, pobre pintor portugués), impactantes, muy del estilo de lo que vemos en el Señor de los Anillos; pueblitos de pescadores encantadores (los pueblitos, no los pescadores), de hasta como 10 o 15 casas (pero eso sí, la gente de ahí habla mínimo 3 idiomas), y una cultura de respeto y admiración al mar muy impresionante. Toda su vida y raíces giran en torno al mar y la navegación. Me pareció fascinante.


Y con esto mis queridos educandos, concluyo las travesías de Cosita Sucia por Europa, espero que les haya servido de algo leer esto, por lo menos para saber que los barcos vikingos los sacaron de un hoyo en la tierra. Si no me creen, aquí está la foto:




Y aquí está el mismo barco (Oseberg) tal y como se exhibe hoy en día... pa que vean que sí se les da lo de la reconstrucción:




Y ya. Por supuesto que retomaré temas del viaje en un futuro, aprendí mucho y me di cuenta de muchas cosas de las que ni enterada.


Felíz y sucio fin de semana!!!

martes, 26 de junio de 2007

Una vez en diciembre...

Cuando era chiquita, tenía un sueño recurrente: soñaba que bajaba corriendo las escaleras de un palacio, casi todo en mármol blanco. Primero era sólo un fragmento, luego el trayecto de las escaleras era más largo. Lo soñé por casi un año, al menos una vez por semana, y se fueron agregando risas, voces que no conocía, y la caída de otra niña que bajaba también corriendo cerca de mí, lo cual ocasionaba más risas. Tenía yo como 6 años.

A los 8 tuve otro sueño recurrente: estaba en un jardín enorme, con otras dos niñas (una de ellas era la que se caía en las escaleras) más o menos de mi edad, y un niño que aprendía a caminar. Jugábamos en el pasto, con las flores. Fue la misma mecánica del sueño anterior: los detalles y la duración fueron aumentando. Duró menos de un año también.

Dos años después, adivinaron, otro sueño. Estaba recostada en una cama, era de noche, supongo que intentaba dormir. Oía el llanto de una mujer a lo lejos, y ante el insomnio que éste me producían, me incorporaba hasta sentarme en mi cama, y veía que mi hermana, en la cama contigua, tenía los ojos abiertos también. El periodo de este sueño fue más corto.

A los 12 años ocurrió algo extraño. Comenzó como todos los años pares, un sueño corto en el que estaba en la misma recámara que dos años atrás, pero era de día. Le cepillaba el cabello a mi hermana, evidentemente mayor. El sueño fue aumentando en detalles. La recámara era enorme, nuestras ropas eran preciosas, cosas lujosísimas amueblaban el cuarto, mis otras hermanas reían, jugaban y platicaban en las camas, mi hermana, a la que le cepillaba el cabello, tenía unos hermosos ojos azules. Casi por noviembre, cerca de mi cumpleaños, ocurrió un evento insólito: vi mi cara en el espejo. Sólo me pude ver en tres ocasiones, luego los sueños cesaron.

Opté por recopilar de manera pictórica los detalles de estos sueños. Dibujaba el espejo, el cepillo con base de concha nácar y orillas con perlas, los bordes dorados de la mesa... las caras de mis sonrientes hermanas. El diente chimuelo de la más pequeña. Me sorprendía mucho el realismo de los sueños, y la manera tan nítida en que los recordaba.

A los 14 no fue una sóla escena, sino muchas. Las escaleras, los jardines, los salones, las grandes recámaras, mamá y papá, mis hermanas, mi hermano... oí mi nombre a fines de marzo: Tatyana.

En abril ya no estaba en el palacio, sino en una casucha fea; tenía frío y hambre. Había hombres que nos acosaban a mis hermanas y a mí, sobretodo a la mayor. Le agarraban las piernas, la nalgueaban... era horrible. Una noche de agosto, soñé que dormí y nos despertaban. Nos levantaban de nuestros catres, a toda mi familia y a mí. Nos llevaban a un lugar muy húmedo y oscuro. Casi por septiembe, recuerdo que nos decían que nos tomarían una foto. Mi mamá echaba saliva sobre sus pulgares y peinaba mis cejas, al tiempo que limpiaba una mancha sobre la cara de la mayor de mis hermanas y alisaba la barba de papá. La pequeña me decía que tenía miedo. Nos formaron para la foto. El 16 de diciembre, nos fusilaron.

Recuerdo que las balas rebotaban en mi abdomen una y otra vez, hasta que una logró entrar. Sentí caliente, primero como si me hubiera caído la cera de una vela ardiendo, luego un dolor terrible. Gritos. La pequeña me agarraba del brazo. A ella también ya le habían atinado... La escena de la muerte ocurrió sólo una vez... tenía miedo de que se repitiera, y sufrí un rollo tipo Nightmare on elm street por no querer dormir, pero nunca volví a tener esos sueños.

Yeah, soy la única persona del mundo que, en efecto, tiene la certeza de que Anastasia Romanov no sobrevivió... algún día me haré rica con toda esta información ;)


*Tatyana (yo en mis sueños freaks) es la de la izquierda. Anastasia es la del medio. Hasta la fecha no me explico qué carajos pasó, pero fue muuuy creepy!!!!!!

lunes, 11 de junio de 2007

¿Dónde estás parado?

Han estado pasando un ad en History Channel que me impresiona mucho: Está un wey parado esperando por el autobús en el Berlín moderno. A esta imagen, se sobreponen imágenes del Berlín de fines de los ochenta, justo cuando cayó el muro. Se observa a las personas matándose, al muro cayendo, el desmadre impresionante, los gritos, los golpes, los altavoces, las explosiones. Y el hombre del autobús muy quitado de la pena, sin pensar siquiera en lo que hace menos de veinte años ocurrió ahí, ahí mismo donde está parado. Tal vez no le importe. Tal vez no lo sabe. Y ese es el eslogan del ad: "History Channel: ¿Sabes dónde estás parado?"

Me fascina la Historia; siempre fue, junto con Biología, mi materia favorita cuando aún llevaba materias interesantes (ahorita llevo pura mamada). Incluso estudié cuatro semestre de la Licenciatura en Historia, en universidad abierta; tuve que dejarlo por salud mental (no se puede hacer todo...) pero espero retomarlo algún día.

Me gusta pensar qué ocurrió antes donde estoy. Me gusta visitar lugares históricos y pensar en eso. Por ejemplo, adoro ir a sitios arqueológicos. Al subir los escalones de pirámides prehispánicas, me imagino a las personas de aquella época subiendo los mismos, descalzos.

Cuando visité Chichén-itzá (por cierto, voten por este lugar en esta página para que sea pronto una de las 7 maravillas del mundo, lo merece) me imaginaba que era una doncella que iba a ser sacrificada en la cima de la pirámide. Y mi corazón latía rapidísimo cuando llegué hasta arriba y vi el altar del sacrificio: imaginé al aterrador sacerdote, el puñal ensangrentado con el que me sacarían el corazón, los colores, la gente, el olor. Es lo máximo. Siempre que voy a sitios así hago lo mismo.

En Europa lo apliqué en los castillos donde vivían los reyes, en las calles donde caminaban los artistas y que fueron bombardeadas en las guerras, en las plazas públicas donde mataba a la gente la inquisición, en los ríos donde los cuerpos de los asesinados por los genocidios eran arrojados al mar, o donde los pintores, músicos y poetas acudían en busca de inspiración, en las cuevas en las que se escondían los perseguidos, en los cementerios donde vivían los vampiros. Uno de los lugares que más me impactró fue Venecia; estar en ese lugar es como estar en el set del rodaje de una película histórica, estaba fascinada. Me imaginaba caminando al lado de un artista durante el renacimiento, o bien junto a un monje, o a un noble. Esos callejones, los canales, las góndolas. Es respirar Historia y ser parte de ella.

Praga fue otro rollo igual. No pude evitar sentirme en el siglo XIX por el puente, o imaginarme a Kafka saliendo de la Universidad Carolina, o a Mozart estrenando Don Giovanni en el teatro pirncipal. Pero el lugar más impactante fue Roma. La historia del mundo entero pasó por Roma de algún modo. Estar en el Coliseo es extasiante: me imaginaba los gritos, la chusma enloquecida, al emperador y los nobles sentados, la gente muriendo en la arena, los carros ruidosos, los gladiadores luchando, las espadas chocando, las fieras rugiendo, los caballos galopando. Una mamada. En las catacumbas puedes respirar el miedo. En las ruinas puedes imaginarte a los antiguos romanos caminando en toga con sus sandalias, haciendo su vida diaria.

Y las pinturas de los museos europeos... soy bien fan. Ver en vivo las pinturas que tanto has admirado por años, imaginarte que eres el pintor con su obra recién acabada frente a sus ojos, ver cómo la vio él... es una emoción bien violenta. Y me pasó con Van Gogh, Monet, Rembrandt, Dalí, Degas, Cézzane, Gauguin, Van Eyck, y con mi favorito, Vermeer. Lloré de la emoción cuando tuve a Griet enfrente, la chica de "La joven del arete de perla", en La Haya, de mis pinturas favoritas en el mundo. Viajé como 2 horas lejos de mi grupo y me perdí horrible sólo por verla unos minutos.

Incluso en mi adorada Ciudad de México te puedes sentir importante; paseando por ésta de lado a lado, puedes irle diciendo a un turista: aquí comió Pancho Villa, aquí desayunó Emiliano Zapata, aquí vivieron los aztecas, aquí paseaban Maximiliano y Carlota, aquí vivió Lázaro Cárdenas, aquí debrayaba Benito Juárez, aquí mataron a Álvaro Obregón, aquí entrenó el Escuadrón 201, aquí murieron los Niños Héroes, por aquí entró el ejército trigarante, aquí estuvo Juan Pablo II, aquí parrandeaban Diego Rivera y Frida Kahlo, aquí se escondía Trotsky, aquí le partieron su maraca a Moctezuma Xocoyotzin y a Cuahutémoc, aquí hace sus berrinches el Peje, aquí trajeron a los miles de cadáveres desconocidos en el terremoto del 85 y todos estos edificios se cayeron, aquí tocaron los Rolling Stones, aquí pintó dedo Britney, aquí Bono dijo que no iba a volver, aquí mataron a Paco Stanley, aquí se casaron Lucero y Mijares, aquí Fox dijo una de tantas tremendas estupideces, aquí estudia la hija de Zedillo, aquí desayuna los domingos Carlos Fuentes, aquí vive Salinas bien quitado de la pena... está poca madre. Y cada ciudad, cada lugar, cada rincón tiene algo que contar. Alguien importante estuvo ahí. Alguien hizo algo que contribuyó la construcción del presente. Alguien nació. Alguien murió. A alguien se le ocurrió algo. Alguien cerró un trato. Alguien conoció a alguien. Alguien sufrió una injusticia. Alguien fue arrestado. Alguien vio algo. Alguien robó un beso. Alguién mató a alguien. Alguien traicionó a alguien. Alguien lloró. Alguien durmió. Alguien tomó una decisión. Alguien tuvo un accidente.

Piensen qué pudo haber pasado hace cientos de años en el terreno donde están construidas sus casas, sus trabajos, sus escuelas. Piensen cada que puedan qué pudo haber pasado en el lugar en donde están parados, y qué les contarían el piso o las paredes si pudieran hablar. Suena muy geek, pero si lo hacen y siguen pensando que soy una geek... entonces lo soy :)


P.S. En la página del History Channel hay una función para ver qué pasó en la historia el día de tu cumpleaños. El mío es el 9 de noviembre, y ese día pero de 1989 cayó el Muro de Berlín, de 1961 Brian Eptein conoció a The Beatles y de 1938 fue la "Noche de los cristales rotos", de la I Guerra Mundial. Pueden verlo aquí, y poner su fecha de cumpleaños, qué emoción, jiji.