Para quien haya estado en un hoyo en la tierra y no se haya enterado, les cuento cómo estuvo el rollo: Un hijo de su reputísima madre llamado Josef Fritzl, por ahí de fines de los años 70, tuvo la agradable ocurrencia de violar a su hija Elisabeth, de 11 años.
Sí, su hija. Sí, once años. ONCE.
Pero las aventuras de este pinche enfermo no acaban ahí. Más o menos desde esa época, recibió permiso del gobierno para hacer una construcción en su casa. Le dijo a su esposa y a sus hijos que sería una remodelación del sótano, y como el hombre era un pan de Dios, nadie se atrevió a cuestionarlo. En este "sótano", Fritzl, que era ingeniero electricista, hizo un pequeñísimo apartamento con tres cuatros: un dormitorio, un baño y una cocina. Los tres, unidos por diminutos pasillos. También se encargó de que el lugar recibiera algo de ventilación, pero sin tener ventanas ni contacto alguno con el exterior: ni aire ni luz. Reforzó las paredes y el techo para que se mantuvieran a prueba de todo sonido, así como la puerta de entrada al sótano, en la cual instaló un sistema eléctrico para que nadie que no conociera una clave especial que sólo él tenía pudiera entrar ni salir.
No se mucho de ingeniería, pero supongo que el proceso de construcción duró años, sobretodo uno tan minucioso y premeditado.
Bueno, pues un día, cuando su pequeña Elisabeth -a la que ya había violado en repetidas ocasiones desde que ésta tenía once años de edad- ya había cumplido los 18, la drogó, la esposó y la llevó a ese sótano. Entonces, la obligó escribir, de su puño y letra, una carta donde le decía a su familia que había huído para unirse a un culto.
En ese pequeño espacio, la pobre mujer sufrió repetidos abusos tanto físicos como sexuales - violaciones sistemáticas y habituales- por parte de su maldito progenitor. Fruto de esas violaciones, Elisabeth tuvo 7 hijos, uno de los cuales falleció y fue incinerado en la cocina de la casa de arriba por su asqueroso captor.
De los seis hijos de Elisabeth, 3 fueron llevados por su abuelo-padre-monstruo hacia arriba, haciéndole a ella escribir cartas de nuevo donde se los encargaba a la familia. Los otros tres pequeños tuvieron que vivir con ella en el sótano; ahora tienen entre 19 y 5 años, y jamás en su vida habían visto la luz del sol ni habían conocido a otras personas que no fuera a Elisabeth, a sus dos hermanos y a su padreabuelo, que entraba de vez en cuando para llevarles comida, ropa, provisiones y para violar a su madre. Ya vi un plano del calabozo de Elisabeth, y no encuentro un lugar privado en el cual su padre la pueda haber violado sin que sus hijos vieran.
Qué repinche caso. No sólo es triste porque un reverendo animal le hiperchingó la vida a una pobre muchacha (desde niña) sin deberla ni temerla, ni por lo premeditado del asunto, ni por la frialdad, nisiquiera porque se trataba de su propia hija. Lo peor del asunto es que pone en evidencia lo escalofriantemente despiadado que un ser humano puede llegar a ser. Encerró a su hija como un animal y la violó una y otra y otra vez (o sea, empecemos por el hecho de que su hijita lo calentaba... hacédme el chingado favor). No se tocó el corazón ni ante su dolor ni ante su desesperación. No le enterneció ver a su propia hija embarazada de los engendros de sus violaciones, no le importó verla sufrir en los partos sin anestesia y sin atención médica, le valió pito la vida de los pequeños fruto de su insana lujuria. Y no le importó durante los 24 años que los tuvo ahí.
No se me ocurre un castigo propicio para este hombre, uno que lo haga realmente reflexionar sobre el daño que hizo, sobre lo terrible de sus acciones. Si no lo hizo por 24 años, no lo hará ahora. Para mí lo único bueno sería que lo enterraran en el suelo, sin luz ni aire ni contacto con la gente, y que entrenaran a un perro para que lo viole cada tres horas en los próximos tres años... y sería muy poco.
Me parece una clara muestra total de desprecio por la vida humana en general... y si nos vamos más al fondo del asunto, da más miedo. La aldea de Fritzl fue invadida por los nazis cuando este tenía poco más de 10 años... Fritzl es uno de los muchos casos de traumas retenidos que se manifiestan en sentimientos de superioridad y falta de sensibilidad hacia el resto de las formas de vida que surgieron en muchos niños de la segunda guerra mundial... Y a Fritzl le salió barato, ya que estaba en un pueblo Austríaco, o sea, donde la guerra no descargó tanta mierda, y en donde al término de ésta pudo tener una vida mucho más sencilla y tranquila la de otros jóvenes de Europa o Japón.
Pero me pongo a pensar, ¿qué traumas se desarrollarán en los niños irakíes -o de otras regiones del Medio Oriente- del presente cuando éstos sean grandes? ¿De qué monstruosidades serán capaces gracias al rencor y al odio que llevarán en el alma desde pequeños? Han sufrido injusticias, se ha masacrado sin razón a su pueblo, han sido humillados... por petróleo. Lo malo es que los verdaderos responsables de estas atrocidades es probable que no estén vivos para cuando estos niños crezcan... pero para ellos el enemigo no tiene nombre ni apellido, sino región: Occidente. Dudo mucho que se desquiten con sus hijas (lo cuál también sería terrible).
May Lennon help us.
... Felíz día del niño :D