lunes, 14 de mayo de 2007

DLT vs. Love, Episode II: The geisha wars

Una de las canciones más bonitas del mundo entero es Un bel di vedremo, perteneciente a la ópera "Madame Butterfly" de Giacomo Puccini. Me pega cabronsísimo. Toda la historia en sí, pero la canción es el condensado de la capacidad venilacerante que tiene el fuckin' amor.

"Madame Butterfly" trata de un marine gringo conocido como Pinkerton, el cual llega a Nagasaki a fines del siglo XIX y conoce ahí a Cio-Cio San (a.k.a. Butterfly), una geisha quinceañera, y el muy raboverde se casa con ella.

El baboso la deja embarazada y se larga a la burger(land) con la promesa de regresar. Ella tiene al bebé y lo cría sola, esperando al hombrecito por nada menos que tres años, durante los cuales sus familiares y conocidos le decían "ya no mames, pinche Butterfly, no va a regresar el wey, no seas mensa" y ella les contestaba:


Un bel di vedremo levarsi un fil di fumo sull'estremo confin del mare. E poi la nave appare, e poi la nave bianca entra nel porto, romba il suo saluto. Vedi? E venuto! Io non gli scendo incontro. Io no. Mi metto là sul coglio de colle e aspetto, aspetto gran tempo e non mi pesa la lunga attesa. E uscito dalla folla cittadina un uomo, un piccol punto s'avvia per la collina. Chi sarà? Chi sarà? E come sará guinto. Che dirà? Che dirà? Chiamera Butterfly dalla lontana?... Io senza far risposta me ne starò nacosta, un po' per celia, e un po per non morire al primo incontro. Ed egli alquanto in pena, chiamerà, chiamerà: "Piccina-mogluettina, olenzzo di verbena"... Il nomi che mi dava al suo venire. Tutto questo avverá, te lo prometto. Tienti la tua paura, io con sicura fede lo aspetto.

Desgarrador... ok, se que no todos hablan italiano como yo (quisiera en algún momento de mi vida) así que aquí va la traducción:


Un bello día veremos
elevarse un hilo de humo
en el extremo
confín del mar.
Y la nave aparece
y es blanca
Entra en el puerto, retumba su saludo.
¿¿¿Ven??? ¡¡¡Ha venido!!! (you suckers!)
Yo no voy a buscarlo, yo no.
Me quedo ahí, en lo alto de la colina
Y espero
Espero gran tiempo, y no me pesa
la larga espera. (pues no, ya te aventaste 3 años reina)
Y salido entre la multitud citadina
un hombre, un puntito
va subiendo por la colina.
¿Quién será? ¿Quién será?
Y cuando llegué aquí...
¿Qué dirá? ¿Qué dirá?
¿Llamará "Butterfly" desde lejos?
Y yo sin responderle
estaré escondida.
Un poco por bromear...
Y un poco...
¡¡¡por no morirme al primer encuentro!!! (mátenme)
Y él, un poco ansioso
llamará, llamará
"pequeñita, mi esposita
perfume de verbena"...
los nombres con los que solía llamarme (mi vida...)
Todo esto pasará, lo prometo
guarda tus temores,
que yo con fe lo espero.


Apostaba la vida a que él volvería por ella, y fantasaeaba con el momento de su encuentro... hasta tenía pensado cómo protegerse del shock emocional que le iba a causar verlo de nuevo. El sucker volvió, en efecto, pero no por ella, sino para llevarse al escuincle que procreó de regreso a EUA. Cabe señalar que el muy son a bitch llevó con él a su nueva esposa "legítima", una gringa con nombre gringo (Kate), seguramente para que lo protegiera de los posibles ataques sexuales que el pobre pudiera sufrir a manos de su esposa ilegítima -cuando uno se reconoce vulnerable tiene que tomar medidas precautorias, que bueno que proteja su intimidad-.


En el folklore mexicano, a la chica que le ocurrió algo parecido se le ocurrió matar a sus retoños y dedicó su alma en pena a lloriquear todas las noches por las calles de Guanajuato. Butterfly le entregó al escuincle a Don Imbécil para que le diera una "vida mejor" en América, y se hizo el honorable hara-kiri. No me imagino el tamaño del dolor que te haga preferir estar muerta y, de hecho, matarte -porque mis patas que se suicidó por "el honol", fue el dolor-. El afable Pinkerton regresó con su nueva y feliz familia a América y ni flores le llevó a la pobre Butterfly. Que desfachatez del cabrón.


Algunos datos: Un bel di vedremo sale en el episodio de Los Simpsons del Festival de Cine en Springfield, como música de fondo para la película de Barney Gumble. A principios del siglo XX, cuando se estrenó (seguramente ante un público de sordos o de un club de optimismo o de odiadores oficiales de las geishas), tuvo una pésima aceptación y fue destrozada por la crítica. Era la canción preferida de María Callas, la que más le gustaba cantar. También era la favorita de Gabriela Mistral, y dicen que era la canción que Alfonsina Storni escuchaba antes de emprender su viaje al mar (de suicidarse). No la culpo, la canción es hermosamente dolorosa... la parte en la que grita -porque grita- "per non morire al primo incontro"... hasta a mí me dan ganas de hacer lo mismo que Cio-Cio San... pero a la Alfonsina mode, es más poético.

Y lo del "il nomi che mi dava al suo venire"...

Pobre.

*La que está de frente en la foto es mi talentosa amiga Alicia Paola Sánchez Martínez, interpretando a Butterfly. Gracias a que una vez la escuché cantando Un bel di vedremo nació mi interés por ésta obra, y por la ópera en general.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No me gusta mucho la opera, pero si me la recomiendas la voy a escuchar.

Lulu Dengler dijo...

y es que de verdad... esos primeros encuentros casi matan!

Unknown dijo...

órale...no sabía que tenías esto aquí jeje. Qué lindo que esa interpretación a mis escasos 20 años(o sea, hace como 2 meses jeje) sirvió de algo :)

Saludos!!!