jueves, 10 de mayo de 2007

Dulce Muerte

Entras al escenario que, con la cortina cerrada, parece un salón. Quieres creer que es un salón, aunque escuches las voces y risas afuera. Respiras. Tomas tu falda con ambas manos, mirando al suelo. No piensas en nada, sólo miras. Y los miras a ellos, a todos. Son tu familia, tus hermanos, tú mismo. Han crecido juntos, han vivido juntos todos estos años, y sabes que si uno faltara, tu vida no sería igual. Vuelves a respirar. No recuerdas la primera vez que estuviste en un escenario, pero sabes que probablemente ésta sea la última. Cierras los ojos. Respiras. Acomodas tu falda como debe de ir. Inhalas con mucha fuerza, sientes la piel de tu abdomen pegada a tus costillas, e incluso a tu columna. Abres los ojos. Estás temblando. Sabes que quieres llorar pero no debes. Tal vez sólo sea sudor... pero sientes que una lágrima empuja tu ojo derecho hasta que sale. No es sudor, es una lágrima. No es un buen momento. Ellos ya se han colocado. El público está en silencio. Sigues temblando. Limpias de un sólo movimiento la lagrimita intrusa y te vuelves a colocar.



No resistes la tentación de voltear sobre tu hombro izquierdo, y ves que ahí está él, atrás de tí, con los ojos cerrados, respirando. Él que fue tu inspiración durante tantos años. Miras a tu izquierda y la ves a ella, a la que admiras tanto por bailar tan bonito; siempre has pensado que parece que pinta el aire con sus brazos o rebana el cielo con sus manos cuando baila. A su lado está ella: tu mentora, maestra, amiga, confidente, ella que te ha enseñado tantas cosas y que de no ser por ella no serías quien eres. Volteas a tu derecha y la ves a ella, a la que sientes que fue la primera persona que conociste en la vida, y que sigue ahí, a tu lado. Miras de frente y está él, que creció tan rápido; era tan pequeño cuando lo conociste, y ahora es un gigante... con él bailaste por primera vez en un escenario, juntos los dos, en ese momento lo recuerdas. No puedes creer que esta sea la última. Si parece que fue la semana pasada, si parece que el tiempo no ha sido nada, y que cada lágrima, chiste, risa, ensayo, viaje, paso, canción, coreografía, coraje, diversión, charla, confesión, comida o sueño fue tan sólo un segundo.




Esa es la vida, tu vida, la vida de todos los que están ahí contigo. Esta noche se va a terminar, por lo menos para tí. Esta noche te vas a morir. Muérete. Muéranse juntos, que después de esta noche no habrá mañana, sólo ayer. Cómanse, que jamás tendrán hambre de otra cosa que no sea de ustedes y de lo que hicieron, hasta esta noche, juntos. Bébanse, hártense, prepárense para la sed que les espera, la añoranza del pasado en el futuro. Vívanse, que a partir de hoy no podrán vivir más que las vidas de cada uno, y ya no será una sola vida conjunta. Comulguen, que el mundo se acaba hoy, pero la vida comienza mañana. Abrácense, que hasta hoy se tendrán todos, y esa vida, ese ente común, se acaba aquí.




Si tan solo supieran cuánto los quieres. Si supieran cuánto les debes. Si supieran que a su lado conociste la pasión, el amor y la libertad. Si supieran cuánto los vas a extrañar. Si supiera el flamenco cuánto ha hecho... cuánto han hecho todos por tí.

Ya no pienses.

Cierra los ojos.


Respira.

Ábrelos.

Seca las lágrimas de nuevo.



Vuelve a colocarte, que la música ya suena... y el telón comienza a subir.








3 comentarios:

Anónimo dijo...

Orale! me latió! eres la de la foto?

Anónimo dijo...

chingon

Dirty Lil' Thing dijo...

Gracias gracias, sí, soy la que está de frente en la foto :D