lunes, 2 de julio de 2007

Latin Heartbreak Hotel

Entre los cuetes (refiriéndome a fuegos artificiales) del barrio vecino y los estruendosos rayos de la tormenta que está comenzando, apenas puedo pensar. Ahora no se que pienso, pero debo de buscar pensar en algo antes de que se vaya la luz.

Creo que ya me había tardado mucho en reseñar un libro. Me gusta leer, puedo presumir de eso, y de tener una opinión de muchos muchos autores. Puedo decir con certeza, por ejemplo, que NO ME GUSTA García Márquez, o que Carlos Fuentes era chido pero que su cordura salió volando por la ventana en los últimos libros.

No me gusta leer los libros que están de moda; jamás he leído El Código Da Vinci ni nada así, pero como buena chica que siempre cita a sus amigas en las revistas de Sanborn's, encuentro libros bastante interesantes en lo que las espero. La última compra que hice así fue "El albergue de las mujeres tristes", de Marcela Serrano, una escritora chilena que ha ganado varios premios. Ya me lo había mencionado un amigo, así que no dudé en adquirirlo y leerlo.

El rollo es más o menos así:

Una tipa bien chingona ya entrada en años decide hacer de una propiedad que su padre le heredó, en una islita de Chile, un albergue, sí, para mujeres tristes. Iban mujeres de todas las edades, estratos sociales y circunstancias a curar su tristeza, principalmente debida a líos relacionados con sus parejas, por medio de charlas, actividades y tranquilidad.

Ahí va a caer Floreana, una historiadora joven y atormentada por su espantosa soledad y por la reciente muerte de su hermana. Conoce personas muy interesantes, escucha historias, recuerda y se familiariza con situaciones cotidianas que la llevan a un viaje interno, que culmina claro en la auto renovación. Suena muy a cliché, pero la historia es sorprendente.

El libro me pegó bien cabrón, porque lo leí entre enero y febrero, tiempo en el que yo vivía una situación muy parecida al lado no luctuoso del sufrimiento de Floreana; esta parte fue bien fuerte para mi tan vulnerable estado:

Dulce (hermana de Floreana) buscaba su perfume en aquél desorden femenino, aprovechaba sus piernas largas para darles un toque con las sandalias nuevas y una minifalda escandalosa, y esperaba a que Isabella (otra hermana) desocupara la crema para empezar ella la tarea, sensualmente, por los brazos, el vientre... Floreana miraba su propio color avellana, y se preguntaba para qué le servía si no tenía a quién ofrecerlo. El rito veraniego del viernes por la tarde sólo le recordaba lo inútil de su cuerpo; la belleza que el sol le agregaba como un regalo, enteramente desechada.

Tómala... Me deprimió mucho esto, para ser sincera, porque yo estaba en esa situación. No es que ya haya salido, creo que sigo igual, pero ya no me pega tanto... creo. El caso es que en una de sus páginas, Floreana explica que ha elegido la castidad para poder protegerse: "Siente su cuerpo como un estuche cerrado que no debe abrirse, para se desparramen las joyas guardadas ahí". Justo por lo mismo que yo pasaba desde noviembre. Me di cuenta, mientras leía, que no soy la única. Las mujeres que no tenemos suerte en este aspecto solemos pensar de esta manera en algún momento de nuestras vidas en dejar ya esa parte, porque nos permitirá tener un poco de control. Así, quien prescinde, quien no necesita algo, tiene el contro sobre ésto (en algunos casos)... me gustaría saber si los hombres también llegan a pensar así.

No se si este libro les vaya a gustar a los hombres machos masculinos que lo lean (porque, por lo que veo, no tengo una sola lectora mujer, jajaja), porque tiene cosas muy sentimentales, pero no rosas, sino fuertes, pesadas. No es un libro pesimista, sino que te lleva por el mundo de las mujeres de ahora, donde se ha perdido esa clara diferencia entre los roles masculino y femenino, donde está en chino encontrar cosas como la caballerosidad o el deseo de la mujer de dedicarse a su marido, donde las riendas de la conquista ya no son del hombre, y de cómo muchas que no participamos en este cambio nos sentimos perdidas en el espacio, confundidas porque no sabemos cómo actuar con respecto a los hombres y las relaciones afectivas, y tratando de aferrarnos con uñas y dientes a la vida laboral y al primer patán que se nos pone enfrente porque no encontramos ya hombres dispuestos a luchar por nosotras... y no pedimos que maten gente o escalen castillos, simplemente que nos llamen, que nos busquen, que quieran estar con nosotras, que se interesen... por lo menos eso pido yo.

Trata de manera muy sútil la evolución en el pensamiento y depresión de Floreana, y el final es incierto pero esperanzador. El protagonista masculino es casi tan desesperante como los hombres en mi vida (y en la de mis amigas), y ahí se explicaba por qué actuaba de ese modo. Me ayudó a entender varias cosas.

No es un libro excelso, pero sí es interesante y no se si recomendárselos porque no se si les vaya a gustar, pero es de lectura fácil, y sobretodo, ayudará a los hombres a comprender un poco a las mujeres... si no a todas, por lo menos a mí; sentí que me retrataron en el personaje principal. Si por accidente, error, recomendación, churro o lo que sea una mujer llega a caer en mi blog, les archi recomiendo este libro, y a esta escritora en general, es muy buena para describir cosas que no se pueden nombrar.

Miren, la foto de la portada está bien padrísima:



Safe dreams!

4 comentarios:

Alebrijemx dijo...

Estaba a punto de decidir que de veras el libro no es para mi, cuando leí las palabras mágicas “Ayudará a los hombres a comprender a las mujeres” si me prometes que lo hace, aunque el titulo no me sea de lo mas interesante le daré una leída. Es broma.
Gracias por la recomendación, yo sigo atorado leyendo 50Mil y espero que tengas una excelente semana.
Saludos, Diego

Anónimo dijo...

Sin duda hay muchas personas que nos hemos sentido así... incluso los hombres (conozco los casos) y creo que los demás lectores del blog no me dejarán mentir al respecto.
Lo que sí te puedo decir DLT es que no simplemente creo que ayude a hombres a comprender a mujeres, sino que ayuda a entendernos mutuamente en una sociedad, que como bien dices, cada vez mezcla más los roles de hombres y mujeres, lo cual nos tiene inmersos en un profundo y constante aprendizaje intra e interpersonal. Por último, creo que haces un buen recordatorio acerca de regresar las buenas costumbres al amor... sin embargo, tengo la mala experiencia de que a veces las buenas costumbres como la caballerosidad o preocuparse por alguien se malinterpreta o no se valora... pero bueno, eso será tema de otra ocasión.
Saludos y que tengas una excelente semana... libre de verificentros, robos de toallas, multas vehículares, atropellamientos, planes de homicidio, etc. Pero sí llena de amigos, baile, buenos libros, buena música, sonrisas, caballerosidad y demás cosas buenas que se te ocurran.

Epi dijo...

Está interesante la reseña, me ayuda a caer en la cuenta de algunas cosas sobre las mujeres. Y como dice diego, si nos ayuda a comprender más a las mujeres, entonces hay que leerlo ;)

Anónimo dijo...

Amiga! Ya llevas un rato leyendo ese libro...y yo ya llevo un rato pensando q lo quiero leer (xq tmb me gusta la portada) y asi poder discutir contigo.
Q fuerte eso de verse tan reflejada en un libro, no? Q derrepente estás como pendeja llorando frente a unas páginas.
Besos mi reina! Miss ya
CC