miércoles, 18 de julio de 2007

Ella es Griet

Mi materia favorita de toooda la prepa fue Historia del Arte. Sentía que era fan de todas las corrientes artísticas, sobretodo en la pintura. Sin embargo, sólo vi a un pintor representante de la Pintura Flamenca -Jan Van Eyck- y para mí fue suficiente para volverme fan suprema.

Investigué más por mi cuenta sobre pintores flamencos, hasta que llegué a Jan Vermeer y, junto con Van Eyck, se volvieron mis pintores favoritos de todos los tiempos (no se por qué Rembrandt no me gusta tantísimo... bueno, sí se por qué, pero eso no es el punto de hoy).

Pasó la vida... y vi que un día se estrenó una película llamada "Girl with a pearl earring", justo como la pintura de Vermeer. Y estaba basada en la novela que contaba los pormenores de la vida del pintor en torno a dicha pintura.

Con todo y que me emocioné un chango no fui a verla, no me acuerdo por qué. De esas veces que vas posponiendo la ida al cine hasta que la película se salen de cartelera, y bye. Así que me compré el libro "La Joven de la Perla" de Tracy Chevalier, y me enamoré.

La forma en que esta mujer narra las cosas es fascinante. Describe los colores y las sensaciones de manera que juras que los estás viendo. Tiempo después logré ver la película y me decepcionó. No logra transmitir la magia del libro en lo más mínimo, y Griet parece retrasada mental (... una riquísima retrasada mental). No es mala, al contrario, pero no logra hacerle justicia a una historia tan buena.

Léanlo, por lo que más quieran.

La historia es esta: Griet (pronúnciese Gríit) es una chica cuya familia atraviesa una crisis existencial y económica, y tiene que entrar a trabajar de chacha a la casa de una familia acomodada, en donde luego luego se encuentro con la apabullante testosterona de su patrón, los celos de su patrona y la mala leche de una de las miles de hijas que el matrimonio tenía. Deseaba a su patrón con locura, pero aunque nunca perdió de vista cuál era su lugar, hizo todo lo que él le pedía; trabajo extra, cansancio extremo, mínimas horas de sueño, regaños de su patrona, perforaciones en las orejas que le causaron infección; nada importaba con tal de complacerlo. Él, obviamente, dominaba que traía a la niña encharcando el piso cada vez que aparecía y aprovechó para usarla de su "ayudante", tomando ventaja de que la niña poseía un sentido de la estética poco común en gente ordinaria.

La pintó por encargo de su mecenas, quien también le traía ganas a Griet, y los momentos en que describe el tiempo que pasó posando para él son eróticos a madres, con todo y que la distancia nunca dismunuyó de un metro entre los dos y ambos estaban vestidos.

El mejor momento es cuando, por "accidente", Vermeer logra ver el cabello de Griet por unos segundos. Griet había logrado con su narración una atmósfera tan íntima que logras sentir la gran excitación de la muchacha, las ganas de aventársele al pintor encima y arrancarle la camisa. Y ella no la puede contener, al grado que corre a cogerse a su noviecito de dos pesos.

Vermeer y Griet tuvieron una aventura, aunque jamás se hayan besado, aunque no se hayan tocado siquiera más allá de roces accidentales. No queda duda después de conocer su historia. No queda duda después de darte cuenta de lo que realmente está viendo la niña con esos ojos, con esa mirada que sólo Vermeer pudo retratar: no está viendo a un señor, ni a su patrón, ni a un artista. Está viendo a un hombre, al objeto de su deseo, al ente feromónico que la derrite con su aliento, que despierta esas raras pasiones hormonales religiosamente prohibidas en sociedad, a ese ser que anhela con cada poro de su piel pero que sabe que jamás podrá tener. Si no me creen, mírenla.

Ella es Griet:


P.S. ... Sabía que me iba a extrañar ;)

1 comentario:

Lulu Dengler dijo...

Griet gobierna con mano de hierro. Y su novio de dos pesos también, pero sólo en la película. Leeré el libro, porque si dices que la peli no logra capturar el erotismo, y a mi me pareció erótica, Tracy Chevalier es una diosa.