
Al diablo acabar con los terroristas. Yo más bien creo que lo que el mundo necesita es un holocausto de microbuseros.
Carajo, no es posible que tomen remedos de evolución neandertalenses y los doten de un vehículo más grande y brusco que los del resto de la gente que tal vez en algún momento de su vida vaya a pensar. Lógicamente, el resultado es el caos vial asqueroso que vivimos en el D.F., y que directamente nos afecta a todos los habitantes.
En una sociedad, como la que se supone que hay en todas las ciudades, son necesarias ciertas reglas de civilidad, inteligencia social y una mínima de moral (o por lo menos, tantitititita consideración por los demás) en todas las personas. Pero la amable gente encargada de manejar los microbuses... disculpen, pero no creo que tengan siquiera la mínima consideración de cambiarse los calzones. Son bestias, ya que esas características para convivir en la sociedad son las que nos separan de los animales.
No dudo que haya microbuseros decentes, con respeto hacia los demás y hacia ellos mismos y con educación, pero este post está dedicado al otro 99% de salvajes sobre ruedas que hay en la Ciudad.
Los odio con odio jarocho (como diría el Ratón Crispín), son los culpables de todo mi estrés matutino. Ayer, un imbécil microbusero que se encontraba a mi derecha sobre Avenida Revolución decidió, en un completo arrebato de lucidez, cambiarse de carril a donde estaba yo... aunque estuviera yo. O sea, así, por sus huevos, me rayó toda la puerta del copiloto del Millenium Falcon sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Obvio sólo me quedó bajar el vidrio y mentotearle toda su neolítica madre antes de que el cabrón saliera corriendo... sí, huyó. De todos modos no pensaba bajarme, con aquello de que son finísimas personas me daba miedo que me fueran a soltar un madrazo o algo así. Y ahí me quedé, en el rojo del semáforo viendo como el bastardo salvaje se largaba (pasándose el alto, por supuesto... los animales suelen ser anárquicos). Busqué algún policía, pero obvio no encontré a ninguno... no no no, una bonita manera de comenzar el día.
Apunté sus placas, son 0420015, por si alguien algún día se lo encuentra y me quiere hacer justicia.
En otra ocasión, mi rockstar y yo íbamos en su coche, (támbién sobre Revolución) cuando otro hijo del averno (o quizás el mismo) le dio un cerrón horrible. El rockstar se frenó, pero el interdicto lo hizo también, y comenzó, desde su armatoste sin puerta de entrada, a lanzarle con mucha fuerza monedas de un peso, ya que el rockstar iba con el vidrio abajo. Afortunadamente nunca le atinó. Los animales sin adiestramiento suelen brutos y poco hábiles.
Bueno, pues si algún ciudadano microbusero llega a toparse con este post (lo cual no creo porque dudo que sepan leer) les dejo algunos consejos que les serán útiles en su vida diaria:
*Foto obtenida de este sitio.
En otra ocasión, mi rockstar y yo íbamos en su coche, (támbién sobre Revolución) cuando otro hijo del averno (o quizás el mismo) le dio un cerrón horrible. El rockstar se frenó, pero el interdicto lo hizo también, y comenzó, desde su armatoste sin puerta de entrada, a lanzarle con mucha fuerza monedas de un peso, ya que el rockstar iba con el vidrio abajo. Afortunadamente nunca le atinó. Los animales sin adiestramiento suelen brutos y poco hábiles.
Bueno, pues si algún ciudadano microbusero llega a toparse con este post (lo cual no creo porque dudo que sepan leer) les dejo algunos consejos que les serán útiles en su vida diaria:
- Dos cuerpos (léase vehículos, palabra que incluye a los microbuses) NO, (recalco el NO, porque es muy importante) pueden estar en el mismo espacio al mismo tiempo.
- Cuando su microbús va lleno, es porque va lleno, o sea, ya no cabe nadie (o sea, ya no pueden seguir subiendo gente).
- Deben de hacer parada CUANDO HAY PARADA, esto es, en los sitios diseñados exclusivamente para subir y bajar pasaje. No antes, no después, no en medio de la nada y, sobretodo, NUNCA se debe hacer una parada sobre periférico o sobre cualquier otra vía rápida. (en serio, una vez vi a un microbús que se paró, en el carril de baja del Periférico, justo enfrente de Perisur).
- Si el punto anterior no te quedó muy claro y de todos modos vas a hacer parada donde se te hinchen los huevos, procura que esta no sea en una esquina justo cuando la flecha para que la gente que está detrás de tí de vuelta se ponga en verde.
- Si a tí no te importa golpear tu microbús porque es una mole cuasichatarra, ten en consideración que a las demás personas sí nos suele molestar que golpeen nuestros coches.
*Foto obtenida de este sitio.


1 comentario:
Por eso la hago de vengador callejero... cada que tengo oportunidad, por decirlo políticamente, no les cedo el paso.
Lamentamblemente son demasiados y, como bien lo mencionas, a ellos no les importa su coche y a nostros sí.
Sólo por eso ¡Arriba el Metrobus!
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